¡ARCO 2 “Primeros Movimientos” : CAPÍTULO 9

Movimientos en las fronteras 3

Autor: Punto de vista del General Zeker.


-Para que podamos detener al enemigo, debemos enfrentarlo frontalmente.- Solté esas palabras con calma a la vez que la habitación se congelaba.

-P..pero señor, eso es enviarlos a su muerte.-

-Soy consciente, pero deseas sacrificar a millones, ¿por unos pocos?- Respondí mirándole fijamente a los ojos.

-Eso es…- Aquellos que habían alzado la voz para refutarme fueron callados y bajaron la cabeza.

-No crean que deseo sacrificar valientes, pero es la única manera de ganar la ventaja, ellos no esperan que les enfrentemos frontalmente, incluso si tenemos bajas, las suyas tampoco serán una broma, contando con la movilidad de nuestros hombres, unas simples 6 horas de diferencia pueden ser la linea entre la victoria y la derrota.- Sabía que era una orden cruel, definitivamente decirle a un valiente soldado con familia que alce su espada y muera por el bien de otros era una tragedia, un crimen. Si existía algo como el castigo divino, estoy seguro que lo recibiría tarde o temprano, pero soy un militar, soy un oficial a cargo de la frontera que separa la vida de millones de la miseria de la guerra, he de tomar una decisión y la he tomado.

-¡A sus ordenes señor!- Todos gritaron con su brazo en el corazón.

—–

Fortaleza Revenor.

-Parece que nos envían a una muerte segura…- Un hombre de ya avanzada edad se lamentaba con decisión en su mirada.

-Señor, ¿me ha llamado?- La puerta de la habitación fue abierta por un joven fornido y honesto porte.

-Haz que la primera unidad se prepare para batalla, vamos a enfrentar al enemigo por ordenes de los superiores.-

-¡Si señor!- Sin media palabra, el  chico salió corriendo a cumplir los preparativos.

-De verdad…la vida es dura…- Suspiró el viejo capitán antes de levantarse de la silla y tomar su espada.

Una hora más tarde, filas de soldados armados se apilaban en el patio de la fortaleza esperando por las ordenes.

Frente a ellos se encontraba un escenario de madera. Todos sabían que el momento de demostrar su valía había llegado, sin embargo, las noticias que le iban a dar, definitivamente no eran lo que ellos querían.

-¡Todos firmes el capitán Tusk está aquí!-

El silencio se hizo inmediato, solo el ruido de la armadura del hombre resonaba melodiosamente, hasta que se paró sobre el escenario. Su espalda, a pesar de su avanzada edad, se ergia recta como una espada y su vigorosa expresión desmentía su anciana apariencia.

-Señores, les he convocado para morir.- Un murmullo estallo entre las filas.

-Un ejercito de más de 40000 orcos se acerca a nosotros, los aliados no llegaran a tiempo si no detenemos al enemigo antes de que nos alcance. Por eso, nosotros, valientes guerreros de la humanidad lucharemos. De frente, sin miedo, sin pesar, mártires de la guerra. Eso nos llamaran. Las probabilidades de que salgan vivos son tan bajas como de que los pieles verdes se retiren. Probablemente, incluso si consiguen sobrevivir, solo les espere una batalla aun más dura. Nos han mandado a morir y nosotros moriremos. Aquel que piense que su vida es más importante, entonces que luche. Pues no puedo admitir desertores, todos los que estáis aquí, vinisteis sabiendo que solo deparaba la perdida. Así pues, ahora dejad que os guié en batalla y forjemos una leyenda.- Ni un solo hombre se atrevía a hablar, sentían como el miedo les corroia y a la vez como su sentido del deber les inundaba con un furor demencial.

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