Ambos se observan, la confianza esta escrita en sus caras, no van a perder, la arrogancia del fuerte cubre sus cuerpos, magia contra fuerza, el poder del alma contra la alabarda que aplasta montañas.

Ceon no espera, se empuja con sus pies y sale disparado como una bala contra su enemigo, en un combate a larga distancia sería derrotado, pero con su alabarda y su fuerza de cerca, era una historia diferente, antes de llegar ante su enemigo frena de seco, la tierra explota y una enorme nube de humo se levanta, pero no es mucho el tiempo antes de que es partida en dos por un corte de aire.

No era magia, era fuerza, un absurdo poder capaz de convertir el aire en un arma con solo agitar su arma, la velocidad de esa corriente ventosa es algo que no podía ser subestimado, pero Sherk, simplemente agitó su mano con desagrado y una pared azulada apareció de la nada.

Si Ceon era poder puro, entonces el sería la sabiduría del mundo, cargando millones de técnicas y magias cada una mas aterradora que la anterior, la pared no tembló ante el enorme poder, permaneció inamovible, aunque solo fue un segundo antes de que colapsara en fragmentos por el puño de Ceon.

Sus pasos eran tranquilos, la pared caía a su paso, era un provocación, una muestra de poder puro.

El espíritu de batalla rara vez visto en Sherk estallo por la provocación y a su vez miles de lanzas ígneas salían disparadas a velocidad sónicas, pero ninguna llego a su objetivo, como si de una serpiente se tratase la alabarda bailaba alrededor de su poseedor destruyendo las lanzas en la nada.

Pero allí no termino, tras la defensa siempre viene el contraataque, alargándose los cientos de metros que la separaban de Sherk, como una fecha mortífera apuntando al corazón a una velocidad difícilmente describible.

A pesar de las alertas de peligro provenientes de todo su ser, no dio paso atrás, extendiendo su brazo como si quisiera agarrar la alabarda y un enorme brazo azur apareció de la nada parando el avance del arma, pero hay no termino la cosa, pues de la misma forma que algo se estira, se contrae.

Ceon aun agarrado a su arma salió disparado por la alabarda que volvía a su tamaño original, aunque varias paredes se interpusieron en su camino, el simplemente las atravesó. Rompió la mano que agarraba su arma y usando el impulso descendió con ella directamente sobre Sherk.

La fuerza que traía el descenso de Ceon no estaba lejos de la de un asteroide de varios kilómetros, pero ¿Si no recibiese ese impacto directamente como podría mantener su orgullo?

Con una mueca de molestia en su cara y un brillo azulado en sus ojos, la tierra se levanto, centenares de brazos kilométricos convertían el suelo en nada mas que grietas a medida que emergían con una fuerza terrorífica.

Ambos ataques chocaron, la alabarda continuaba descendiendo lentamente rompiendo uno por uno los brazos, pero a su vez su fuerza se iba consumiendo, para cuando no quedaban ya ningún obstáculo, un sinfín de fragmentos de energía provenientes de los brazos convergieron en una gran zarpa que barrió hace Ceon quien en el aire no podía evitarla.

Interpuso su arma entre el y la garra gigantescas, pero no sirvió de nada. Su cuerpo fue golpeado y su lanzado varios kilómetros atravesando una montaña y borrando un monte al final de su caída, la sangre brotaba de sus labios y su espíritu de batalla ardía con intensidad sin igual.

Desde hacía mucho que no había experimentado el sabor de la sangre en su propia boca. Golpeó el extremo trasero de la alabarda sobre el suelo y sus músculos comenzaron a hincharse, su tamaño creció hasta los 50 metros, parecía un dios de la guerra, no importase como lo vieses, lo era.

La tierra gimió con el primer paso de Ceon, luego exploto con el segundo, el espació amenazaba por romperse, la infinita presión de su cuerpo aplastaba las montañas a su paso y los desgraciados monstruos en su área de influencia fueron transformados en una pasta de carne.

Sherk no tardo en ver su gigantesca figura y se relamió los labios, una extraña lanza dorada apareció en sus manos y su alrededor desapareció, no mejor dicho el mundo quedo envuelto en corrientes elementales absorbiendo la materia y volviéndola energía que usar.

Los círculos mágicos llenaron el cielo y la tierra, los arboles se volvieron elementales, las montañas que tenía en sus lados fueron arrancadas y comprimidas en esferas flotantes, el cielo perdió su color y todo se volvió negro, las estrellas brillaban mas fuerte que nunca a medida que su poder era robado. 

Meteoritos hacían su entrada en escena cubriendo todo el cielo, el suelo era cubierto de erupciones de volcánicas, aunque el tiempo para describir la escena fue bastante largo, lo que tardo en cambiar el mundo apenas sumaba unos segundos.

“Colapso del Cielo y la Tierra”

Ese era el único nombre para lo que podía verse, pero Ceon no parecía preocupado ni mucho menos, los elementales que lanzaban lluvias de cientos de miles de magias no causaban ningún daño a su piel de adamantio, sus pasos eran suficiente para acabar con cientos de ellos.

Los meteoritos eran otra historia o deberían haberlo sido, pero eran reducidos a polvo por los rápidos golpes de alabarda, la lava ni siquiera podía tocarle, cada paso era suficiente para alejarla por cientos de metros. 

Fue cuando su ceño frunció y rápidamente se echo hacia un lado con un potente salto, justo cuando salto una espada de por lo menos 500 metros atravesó el suelo y luego todo en 200 metros desapareció, sus ojos no se dirigieron a la espada si no al enorme caballero hecho de energía pura, vistiendo una armadura formada por las montañas, su aura era terrorífica y su cuerpo era de 1 kilómetro de alto, encima de su cabeza había una figura con los ojos sentada con las piernas cruzadas que no tardó en reconocer.

El gigantesco caballero lanzó su puño envuelto en rayos plateados, el espacio se distorsionaba a medida que ese puño avanzaba hacía el.  Por primera vez en la batalla sentía que si no se protegía de ese ataque moriría definitivamente, curvando su cuerpo para coger mas fuerzas, respondió con su alabarda.

Sus ataques se enfrentaron, Ceon notaba como los huesos que ni el impacto de una estrella podía agrietar, comenzaban a resquebrajarse y a colapsar, pero el gigante tampoco estaba ileso, su armadura completa había desaparecido por la onda expansiva que hacía ya tiempo que borró todos los meteoritos y elementales en la tierra, su puño estaba cubierto por telarañas de grietas que se extendían lentamente.

Sin perder un solo segundo, Ceon se cuela debajo del gigante y clava su alabarda en su pecho, pero el no es el único que aprovecha el momento, pues un profundo corte se hacía visible en su costado.

Alejándose rápidamente observa la herida, había sido seccionada de una forma tan limpia que le causaba escalofríos. El gigante colapsaba en pedacitos, pero esos se juntaron de nuevo un par de alas en la espalda de Sherk, su sonrisa era visible, mientras lamía con deleite la sangre de su adversario que goteaba de la punta de su lanza.

Ceon ante esta escena simplemente rió y su herida ya no estaba, su cuerpo la había cicatrizado casi instantáneamente. Este era el poder que le había permitido superar todas las batallas, ¡la capacidad para curar sus heridas y no preocuparse por su defensa!

La sorpresa estaba escrita en la cara de Sherk, no esperaba algo como eso, pero aun así, si el enemigo se cura muy rápido, solo mátalo de un golpe. Su cuerpo se lleno de símbolos y patrones extraños, cada uno mostraba algo distinto, aun así todos conectaban como si se tratara de una historia.

La alabarda corto el aire de nuevo a medida que rompía la barrera del sonido, pero antes de que pudiera llegar a unos 60 cm de Sherk se paró, como si no tuviese ningún tipo de fuerza, mas exactamente el mundo se paro, las gotas de sudor descendiendo del cuerpo Ceon, la destrucción, el cielo colapsando.

Solo había un movimiento y esto eran los elementos.

Primero vino el fuego, la llama que calcina el mundo.

Luego vino el agua, que convirtió las cenizas en arcilla moldeable.

La tierra fangosa nació y la vida clavo sus raíces en ella.

El mundo por primera vez tomo forma, pero le faltaba equilibrio, le faltaba dureza.

La luz secó el fango y formó rocas que durarían por la eternidad

Pero la luz no duraría siempre y la noche y su oscuridad cubrieron el mundo

El cielo y el infierno se anclaron y la muerte vino con ellos, llevando todo a un ciclo de renacimiento.

Por último llego el rayo, que como las trompetas del génesis marcaron el principio del fin.

Todos los elementos bailaban en el cuerpo de Sherk, sus heridas se curaban a medida que la vida florecía, su piel se endureció como las rocas eternas, su alma se vio incendiada por la llama imparable, su ser fue rodeado en un aureola de relámpagos plateados. Sus alas azuladas se cubrieron con la maldad y la bondad del mundo, el ya no era un mortal, el era Dios.

El tiempo volvió a fluir y la alabarda fue parada sin esfuerzo por la lanza que portaba Sherk.

Ceon notaba como una corriente se acercaba a el, pero aun así no soltó, su arma, eso sería una muestra de debilidad, nada mas la descarga invadió su cuerpo, sus órganos interiores estaban al borde de explotar y la sangre salía con fuerza de sus orificios en la cabeza.

Pero eso no paró que su cuerpo comenzará a crecer, su piel se agrietaba y sus huesos crujían con la fuerza suficiente para aplastar colinas, pero no espero a estar completo para atacar, su puño hizo contacto directo con Sherk quien uso las alas para protegerse, aun así fue mandado al suelo, creando un cráter de 800 metros de profundidad.

Su cuerpo estaba aplastado casi completamente, sus brazos había desaparecido, su lanza yacía en algún lugar perdida, pero en sus ojos aun había la determinación para continuar luchando, la alabarda descendió, el espacio exploto por la fuerza con la que se movía, el mundo se desvanecía en polvo a medida que se acercaba a la superficie.

Un brillo violeta floreció enfrente de Sherk deteniendo la alabarda en el mismo sitio donde estaba, pero eso no duró mucho, el golpe llego y el cráter se ensancho varios kilómetros…el espacio se reconstruyo y los elementos colapsaron, era obvio quien ganó.

Ceon redujo su tamaño y se dejo caer exhausto en el suelo, había logrado ganarle…pero ese no sería el final, aun quedaban decenas de rivales tan fuertes como Sherk o más…


Autor: Esto fue algo que escribí hace mucho y no recuerdo haber editado nada, así que habrá mil fallas xd siento el retraso. Nos vemos el próximo lunes.

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