Novelas web Viviendo como un peluche

Viviendo como un peluche 1


El alma exiliada


 

—Auch— se quejó una voz. —¿qué fue lo que sucedió?—

 

Lentamente abro mis ojos y las imágenes comienzan a aparecer, lo primero que veo son enormes troncos de árboles, la corteza de estos estaba agrietada como si hubieran vivido por muchos siglos, sus copas eran de un color rojizo anaranjado y el cielo casi no podía ser apreciado por lo frondoso del paisaje.

Intento ponerme de pie y lo consigo fácilmente, recordándome que ya no los tenía, mi cuerpo había dejado de existir, ahora era una simple alma. Recuerdos vienen a mi memoria de como había sido mi muerte… y allí estaba ese sujeto —bah, solté—prefiero olvidar todo eso, mejor dicho ¿qué demonios sucede acá?.

 

—¿Qué clase de bicho raro eres?— dije mirando hacía una enorme bestia que se encontraba tendida en el suelo. —¿estás vivo?— le pregunto, mientras acerco mi dedo en su dirección, pero solo veo un fino hilo transparente en vez de mi mano.

crujido— el sonido de una rama siendo pisada interrumpe lo que hacía, cuando miro a la dirección de donde provino, tres hombrecillos verdes estaban de pie discutiendo. Cada uno tenía un extravagante peinado y sus cabezas eran algo enormes para esos cuerpos tan flacos.

El hombrecillo que en su cabello tenía rastas parecía estar apurado por irse, mientras que el hombrecillo que tenia… ¿un diente de león? en la cabeza parecía tener una idea contraria.

—no logro comprender nada de lo que dicen— solté esas palabras al aire.

—¿Mh?— me aparto del camino del hombrecillo, este le arrebato un saco al chico de las rastas y comenzó a caminar en dirección a la bestia que se encontraba inconsciente en el suelo.

 

Noto que la chica no había dejado de mirarme, es una lastima que no tengan apariencia humana pues nada cubría su pecho… luego volví a mirar al chico diente de león, quien se reía a carcajadas mientras vertía el contenido del saco en la boca de la bestia y a su vez, su  salchichita se agitaba de un lado a otro. —S-supongo que es mejor que no tengan forma humana—

—¡UN MOMENTO!— volteo en dirección a la chica quien seguía mirando en mi dirección. —¿Puedes verme?— le pregunto, pero no responde, solo se mantiene mirándome hasta que el hombrecillo diente de león los llama. Entre los tres comienzan a jalar a la bestia pero se rinden fácilmente, luego de eso, apoyaron sus espaldas contra él y comenzaron a empujarlo teniendo mejores resultados.

—¿Qué debo hacer ahora?, no tengo donde ir realmente…— me decido por seguir a los hombrecillos durante su trayecto, para entonces, luego de unos metros un lobo apareció entre la maleza del lugar, pero salió corriendo luego de ver a la bestia que arrastraban. —¡EY! ¿tienen suerte no creen?— … no hay reacción ¿uh?, ¿será coincidencia que estuviera viendo en mi dirección?

 

Así los continúe siguiendo durante un tiempo, durante el transcurso la chica daba rápidas miradas en mi dirección hasta que se decidió a hablar con el hombrecillo diente de león. Este pareció cabrearse con lo que dijo y vociferó apuntando en mi dirección. —Bueno, supongo que será mejor dejarlos en paz— pero ahora que lo pienso, me distraje bastante con ellos, supongo que es debido a que son algo nuevo para mí… y a todo esto —¿Dónde rayos estaré?— hasta ahora no me había parado a pensar que clase de lugar era este, obviamente no era la tierra ni ningún planeta que conozca… aunque tampoco es como si conociera muchos —¿Debería buscar como orientarme?, algo así como una estrella o el musgo en los árboles y rocas…— me quedo en silencio en un vago intento por recordar. —Afff suspiro, debí ver más programas del come bichos ese—

—Esto no tiene buena pinta— dije intentando identificar de donde provenía esa molesta risa. Desde que había comenzado a oscurecer, los animales del bosque comenzaron a estar más activos, en especial, el cantar de un ave llamó mi atención, era una especie de carcajada un tanto terrorífica, sumándose a eso, el crujir de los árboles y el sonido de las hojas siendo sacudidas habían hecho del bosque un tétrico lugar donde pasar la noche.

—Que horrible noche— dije mientras al fin aclaraba, había pasado toda la noche en vela oculto en el follaje de un árbol que encontré derribado mientras vagaba por el lugar. Bueno realmente no necesito dormir, o mejor dicho no puedo dormir… —Esto de ser un alma se siente raro—.

 

Volví a retomar la exploración del lugar mientras iba distraído pensando en esa clase de cosas, eso hasta que noto algo colgando de un árbol. —Vaya… una mochila… espera, ¿qué? ¿¡Qué!?— imposible… si existe tal objeto…  —¡Hay humanos!, ja… jaja jajajaja—.

Intentó bajar la mochila estirando mi “brazo”, por lo visto puedo expandirlo mucho más de lo que imaginaba pues fácilmente alcance el bolsillo principal. Aplico algo de fuerza para poder bajarla, pero parecía estar firmemente enganchado, provocando que cayera lo que había en su interior.

—¿Qué hace esto aquí?— me pregunté mientras lo levantaba, —yup, definitivamente, un peluche— su cuerpo era blanco, sus ojos tenían a su alrededor manchas de color negro, me recordaba bastante a los oso pandas, aunque sus brazos eran un tanto raros, eran mucho más largos de lo que debían ser. —aun así es bastante mono…—

—¿Mh? y ahora ¿qué hay ahí?— había escuchado como los matorrales se sacudían, en ese momento el peluche que sostenía se escurre de mis manos y cae al suelo. —ops, me pregunto si es por que deje de prestarle atención…—

—## ¡### ####!— un sonido que no logré entender se dejó oír, cuando volteo hacia los matorrales nuevamente, una hermosa joven con el cabello color naranja, un tanto despeinado, emerge del lugar. Su cara estaba llena de pecas, aun así, había quedado embobado por ella. Lo primero en que pone su mirada es en el peluche que se encontraba en el suelo. —¿es tuyo?— le pregunté mientras lo recogía, —ten—. Al ver esto, la cara de la joven se desfiguró y dando un grito de terror, retrocedió todo el camino hasta tropezar con los matorrales.

—¿Qué le sucede?… — ah, ¿será que no puedes verme?

 

En una ciudad situada en las montañas

 

Una joven caminaba tambaleándose de lado a lado mientras tarareaba su canción favorita, eso hasta llegar a metros de su destino, su actitud dio un vuelco completo.

 

—He vuelto padre— Dijo sin penetrar el umbral.

—Oh, pero si es Ciel, llegas justo para unirtenos— dijo una voz grotesca.

—Sabes que no tengo potencial para serle útil, padre. Estoy aquí para entregarle el informe sobre el bosque verde como me solicitó— habló con un tono monótono mientras observaba las acciones de su padre sin inmutarse.

—Pues suéltalo de una vez— gruño.

—… Ninguna criatura ha intentado volver a sus antiguos hogares, también ordené a un Cíclope resguardar las montañas en caso de que alguien lo intente—. Informó Ciel a su padre.

—Mh… Ya veo, solo espero que valga la pena tantas molestias—. Dijo la criatura mientras soltaba el cuerpo de una mujer, desplomándose en el acto. —¿Cuánto tardarán en corromperse, humanos?— Dijo Groomer mientras una siniestra sonrisa brotaba en su cara.


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