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[V.C.U.P.] El Caballero De La Armadura Oxidada


El frío viento se escurría entre las rendijas de su casco, pero para la persona que lo llevaba no era un problema, bajo la pesada armadura que llevaba puesta su temperatura corporal quedaba estancada haciéndolo sudar como si no hubiera mañana. Sus pasos eran pesados, había momentos del día en que solo arrastraba sus pies para poder desplazarse, no era algo que le gustaba hacer, si no que lo hacía debido a que sus músculos no daban más. Así, caminaba entre la gente, de vez en cuando chocaba con alguien por accidente, pero nunca había replica de las otras personas, solo una disculpa de ambos lados y continuaban su camino.

Cuando llego a su destino, debido al tamaño adicional que le brindaba su armadura, debía abrir ambas puertas para poder entrar, sus brazos le pesaban, haciendo un ultimo esfuerzo alzo sus brazos y dejo empujar su peso sobre estas, ambas fueron azotadas y el sonido termino perturbando a los que se encontraban en el interior, solo quedaba maldecir para sus adentros mientras penetraba el umbral.

Un ritmo alegre y pegajoso se escuchaba de fondo, gente bebiendo y charlando acompañaban esta melodía. Allí en el fondo de un viejo mostrador se encontraba la encargada del gremio, contemplando a todos los aventureros que celebraban incluso cuando no había nada que celebrar. Todo era risas y alegrías, eso hasta que las puertas del gremio fueron azotadas con fuerza hasta llegar a chocar con la pared, en ese momento solo el sonido de la vieja canción se seguía escuchando, las voces se acallaron para ver quien acababa de entrar, no, no era una persona importante y éll, definitivamente no se daría el lujo de azotar las puertas pues sabia que eso haría llamar la atención de las personas. Cuando vieron su triste figura continuaron la charla casi murmurando, nadie quería cruzar miradas con alguien tan excéntrico como él. Para empezar, su vestimenta era de lo mas anticuado, con la venida del héroe legendario, las armaduras de placa se habían extinguido pues era mas rentable y cómodo usar ropa con encantamientos, no había nadie que las usara luego de 1000 años de esos sucesos o bueno, nadie salvo él. Lo segundo que incomodaba a los demás aventureros de esta persona era que se negaba a usar magia, terco como solo él podía serlo, solo luchaba empleando sus músculos, eso lo había llevado a estancarse en el rango C de los aventureros y de seguir siendo tan obstinado, no avanzaría nunca y conociéndolo, eso, era un hecho.

 

*

 

Las miradas expectantes de todos estaban puestas en mí, para mi poca fortuna. Cuando se dieron cuenta que solo era yo, todos continuaron sus conversaciones en un vago intento de desviar las miradas, así era siempre, nadie quería hacer equipo conmigo solo porque amaba la idea de un hombre en una armadura mientras este daba su vida por proteger su ciudad, eso es romance ¿saben? Mis pesados pasos hacían un eco metálico que se mezclaba con el sonido de fondo, esto es lo peor, me siento como el aguafiestas del lugar, aunque probablemente lo sea.

Lauka: Ho-Hola MetalFan salu- oh perdón —demostrando nerviosismo— ¿debí llamarte Ce-?

Rápidamente le interrumpo, se trataba de Lauka, la recepcionista del gremio, supongo que piensa que me molesta mi apodo “MetalFan” pero no sería del todo correcto, en verdad me agrada bastante incluso si me apodaron así para molestarme.

MetalFan: Esta bien, a la gente le agrada decirme así no tengo problemas con ello.

Lauka: Per-

Detengo lo que iba a decir alzando mi mano, intentaba llegar hasta su cara pero solo la pude levantar hasta la altura de sus senos, lo cual se vio bastante raro.

MetalFan: Dime, ¿hay alguna misión que pueda realizar hoy?

Lauka: —desviando la mirada de su mano— B-bueno… ya sabes como esta la situación, con los monstruos desaparecidos no hay muchas tareas…

MetalFan: … Entendido, volveré mañana.

Maldición, ya hace casi dos semanas que no consigo un buen trabajo, de por si mi sueldo es bajo debido a que solo puedo tomar misiones de rango C, no he podido siquiera hacerle mantención a mi armadura, cada día rechina más, ¿debería buscar un trabajo distinto? Al menos hasta que las criaturas regresen…

Caminé hasta la puerta mientras repasaba mi situación, en eso la figura de una joven con aspecto de granjera entraba en el gremio. No era una persona cualquiera, por más que su aspecto fuera simple, se trataba de Maya, una caballera de la guardia real encargada de la protección de Noelia.

Con paso firme, Maya entro al interior del gremio y anunció: “Estoy en medio de una misión otorgada por su majestad, necesito alguien que cargue con el equipaje y sepa defenderse, no queremos estorbos”

Las miradas de todos se centraron en mí, ningún aventurero que se respetará quería ser el que llevará el equipaje de alguien más, incluso si se trataba de una misión hecha por su majestad.

Con su cara algo retorcida Maya dijo “Que dices Cesmo, ¿te unes?”

MetalFan: S-Si!

Maya: —resoplido— Mañana a las 6 A.M. en la puerta principal, no llegues tarde.

MetalFan: Entendido. —Maya se apresuró en marcharse— Espera, ¿puedo llevar mi mochila?, es más espaciosa.

Y sin voltearse atrás dijo “lo que sea, solo no llegues tarde”

 

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