Relatos

Un triste Anhelo

“Mirando la situación de nuevo me di cuenta, no era una amistad lo que buscaba ni mucho menos lo que sentía…Era amor.

Ahora que te vas y caminas a un horizonte lejano, al observarte imponente, mi corazón se oscurece. Mi sonrisa hipócrita que siempre mantengo, se tiñe de amargura y de una cómica mueca de auto-desprecio. Mis ojos de piedra que inalterables se rompen en un mar de lágrimas y mi suave voz se vuelve ronca mientras grito con todo mi ser.

Por favor…por favor….vuelve…

Una y otra vez, grito intentando sacudir tu figura, que te des la vuelta y me mires de nuevo como lo hacías, pero al fin de cuentas eso no va a pasar…

Desapareces, puedo verte, puedo sentirte, pero tu no puedes sentirme a mi.

Abandoné mis sueños para el futuro en pos de realizar los tuyos, sostuve mi cuerpo maltrecho y me excendí cuando más herido estaba en busca de tu sonrisa.

Como un marinero en la noche busca un faro que le guié, tu suave voz era la música celestial que me permitía seguir por el oscuro sendero de espinas.

Duele, duele tanto tu partida, sin saber la razón por la cual ya no serás parte de mis días.

Aunque me odies, dímelo, no me dejes en esta jaula fría. Y son tantas las razones por las que te amo, que si fuera poeta mi musa nunca moriría. Así que dime, que mal te hice.

¿Que solo sea una ley de vida, que la felicidad es efímera y que no perseguirla hará que desaparezca como la niebla matutina?

No, no, simplemente no puedo comprenderlo, me resigno en mi dolor y siento que la montaña de la que brotaban mis sentimientos se resquebraja y el hielo que daba nacimiento al río a mi corazón desaparece y a su vez ese río se seca y solo queda un vacío, un enorme e inalterable vacío.

Te veo feliz, sin mi presencia, acompañada de serpientes venenosas que esperan su oportunidad para morderte, pero incluso si te tiendo mi mano y te juro que solo deseo ayudarte, no me veras, solo soy un espectro, un fantasma de alguien que te ama, un ser que detestas y que prefieres dejar en el otro mundo. Eso soy yo…nada….

Inaceptable, tan inaceptable, tanto esfuerzo puesto por ti y ser correspondido con odio, pero incluso así, te deseo, te amo, no puedo odiarte, patético, si lo es, pero que puedo decir…

Si su vida corriera peligro, con gusto mi corazón le donaría, si la bala mortífera pudiera ser bloqueada mi cuerpo su escudo sería, todo lo que me haga me resulta doloroso, muy doloroso, pero incluso si soy un fantasma…seguiré allí a tu lado, sin importar como me maltrates…te amo.”

Fragmento: Mi vacío personal. Ku’SihPlu’Mot

 

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