ARCO 2 “Primeros Movimientos” : CAPÍTULO 4

El Desenlace de la batalla 2/2. 


Apuntó su katana a Valak y dijo una única palabra.

-Alfyueihm-

Al instante el campo de batalla fue partido en dos por un inmenso iceberg de cientos de metros que avanzaba aplastando tanto humanos como diablillos, aunque considerando que fue tirado desde el lado de los demonios, sus bajas eran superiores.

-Con que me vienes con esa impresionante demostración de poder, ¿eh? Bueno, no es por ser presumido, pero estoy seguro de que puedo hacerlo mucho mejor.-

Echando su pierna izquierda hacía atrás y adelantando la derecha, colocando el cuerpo ligeramente de lado  y con su espada rozando el suelo.

Las runas que recorrían la hoja comenzaron a brillar con un verde esmeralda, como lo hacía lo que quedaba de su armadura, sus músculos se inflaron como un globo y sus venas se marcaban hasta el punto de parecer salirse de la piel.

Intrincados círculos mágicos rodeaban su figura a la vez que recitaba el conjuro.

“Ven tormenta incesante.

Ruge bestia hambrienta,

Destroza tus cadenas y acude.

Libera tu fiereza como un huracán

Devora todo a tu paso

No dejes nada, no tengas piedad

Arrasa con mi enemigo, purifica la complejidad con tu simple destrucción.

ORKAN!!”

La imagen de un enorme león de viento hizo su aparición y emitiendo un atronador rugido que hizo estremecerse hasta a los diablillos, cargó sin miedo ante el destructivo ataque helado.

Pero no hubo un choque de fuerzas, no, fue como una hoz segando el trigo, el león ventoso arrasó con el iceberg como si fuera nada.

El demonio sonrió y aplaudió.

-Buen trabajo humano, tu ganas.- Esas fueron sus últimas palabras antes de ser devorado por la terrible bestia.

Cuando está desapareció no quedaba nada, solo un enorme cráter y sangre azulada. Con su caída, los humanos pudieron dar un paso más en la batalla y acabar con los diablillos superiores. Pero sabían que esta victoria era obra de Valak, quien había enfrentado al comandante enemigo y tras un corto pero intenso combate, lo derroto. Sin contar el hecho de que este acabo con varios diablillos por si mismo antes.

Las bajas humanas eran numerosas, pero muchas menos comparadas a las de sus enemigos.

Lejos del campo de batalla, un demonio cargando un arpa suspiraba, a medida que hablaba a un demonio de melena plateada y ojos dorados.

-Le dejaste ganar, Zhetbetsfhax’Phytruyquuku.-

Sentado en una silla sin ninguna herida le respondió.

-Simplemente no había razones para ganar, ¿no?-

-Eso es cierto…aun no es el turno de comenzar la masacre, los individuos fuertes son necesarios para luego.-

-Aunque el demonio de bajo rango que poseíste lo hizo bastante bien, pero si hubieras sido tu, solo por tu fuerza física habría perdido al primer golpe.-

-Si hubiera sido yo, no habría solo 200 diablillos superiores, sino, 2 millones.-

-Cierto.- El demonio con el arpa rió ante el dato. Las fuerzas demoníacas eran mucho más numerosas de lo que siquiera los humanos podían imaginar, aquellos dos ni siquiera eran nobles demonios pero comandaban millones de efectivos, un señor de la calamidad podía comandar hasta billones…Pero eso era algo que el bando de los humanos conocería más tarde por culpa de una nueva incógnita en la ecuación


Autor: Y volveremos un poco con Shk’u !

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