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Moon-Shaking Demon 24

¡ARCO 2 “Primeros Movimientos” : CAPÍTULO 1

El legado del héroe demonio. 

(Buenas!!!, por fin el segundo arco empezando fuerte con un poco de pasado de uno de los personajes hasta ahora más misteriosos, que hizo al héroe más poderoso de la humanidad convertirse en un demonio? ¿Qué le hizo ver la justicia de otra forma?)


La batalla fue dura, decenas de miles cayeron ante las hordas de demonio comandados por Guneras…pero está bien, el mundo ha sido salvado.

Contemplando con pavor el campo de batalla solo puedo maldecir los cielos por ser tan injustos. Padres, hermanos, amigos…sin importar el lazo que compartiéramos con ellos cayeron en la batalla presas de la sed de sangre de los monstruos salvajes. Soy un héroe, un titulo vacío. No importa cuanto luche, cuanto entrene, cuanto vigile a la naturaleza, el tiempo siempre demuestra que la humanidad solo puede esconderse tras altos muros y temblar, pues podemos ganar una batalla…¿pero la guerra?

No, eso es imposible, simplemente fuera de cuestión…después de todo, incluso nosotros mismos alzamos nuestras espadas contra nuestros compañeros…¿como podríamos vencer a un ente unido y sin divisiones internas?

Cuando veo las guerras entre los reinos, no puedo evitar pensar que el mundo quizá este en lo correcto, los humanos, deberíamos desaparecer, sin excepción. Quizá tu que estés leyendo esta carta pienses que soy un loco al hablar de la extinción de mi propia especie o tal vez, que soy un hipócrita pues yo mismo rechazo las guerras entre nosotros, pero contemplo la opción de exterminarnos…Si, en cierto modo eso es…

Pero déjame que te cuente algo, los lobos solitarios sin importar su procedencia son acogidos como miembros en otras manadas. Los duendes comparten la escasa comida con sus congéneres aun si ese pedazo extra les pudiera asegurar otra semana de vida. No pueden cultivar su propio alimento o criar animales como los humanos, pero en la escasez comparten sin importar que venga de otro continente. ¿Por qué esos seres tan poco inteligentes pueden llegar a una solución tan razonable y utópica en busca de la prosperidad de su especie y nosotros los humanos, que tenemos todo nos matamos entre nosotros? Dime…¿Somos nosotros los descerebrados o son ellos?

Creamos jerarquías, reyes, generales, campesinos y tristemente esclavos…Separamos a los nuestros con niveles, dejamos a la educación para las élites y los prescindibles peones solo tienen que trabajar sin saber cual es la razón de sus acciones. ¿Religión? Sandeces, lavando cerebros implantando creencias en las metes ignorantes, en vez de dejarlas creer en sus propias convicciones. ¿Mal? ¿Bien? ¿Quién es el malvado malhechor, aquel que roba una barra de pan para alimentar a sus hijos o el embustero que se aprovecha de la ignorancia del campesino para llenar su barriga de delicias mientras sus siervos pasan hambre? Dime…¿Tu qué crees?  Todas las acciones están mal y a su vez todas tienen bien.

Estarás juzgando ciegamente en este momento, pensando que aquel embustero es el malo y que el ladrón es un un buen padre. Pero…¿Donde esta el mal en buscar el beneficio para uno mismo? Aquel que roba esa barra de pan esta trayendo la pobreza a aquella panadería, ¿acaso ese acto aunque sea en busca de supervivencia no esta causando la pobreza del inocente panadero? Ahora…¿Quién es el malvado? No existe una acción completamente malvada y tampoco existe una completamente correcta.

Antes de deciros quien soy, dejadme contar una historia de un hombre que vio el honor en aquellos que se suponían que debían ser terroríficos monstruos sedientos de sangre.

“Las hojas caían, su color cobrizo inundaba cada rincón del suelo y el uniforme de clase no me ayudaba a defenderme del frió invernal a pesar de que acabara de empezar el otoño.

Iba a estornudar, pero antes de siquiera poder hacerlo un flash cegó mi visión y para cuando la recuperé solo podía ver una vasta pradera grisácea extendiéndose hasta el infinito.

A mi lado había 3 personas, si no recuerdo mal sus nombres eran: Zen Zha, era de nacionalidad china, un tipo serio pero amable siempre pasaba los descansos conversando con él, Yashajin, nunca supe su apellido, creo recordar que venía de arabia o por los alrededores, era moreno y definitivamente un idiota que le gustaba hacer reír con sus payasadas, pero no puedo negar que fuera uno de mis mejores amigos y por último Lenah…No era pelirroja natural pero parecía que el color escarlata del tinte hubiera sido hecho para ella, sus ojos oscuros eran los más preciosos zafiros que he tenido la oportunidad de ver y aunque posiblemente lo negaría y puede que hasta me agrediera ligeramente, me tomaré una pequeña ventaja y diré esto…En si misma era perfecta, su figura era de tan sumamente bella que dudo que el mejor escultor de la historia pudiera siquiera esculpir algo similar aunque dispusiera toda su vida para ello, por supuesto, la belleza exterior no era todo, pero no pude llegar a conocerla tanto como me habría gustado, la verdad, lo poco que conocí de ella solo pudo hacer que mi corazón palpitara de forma más intensa y su recuerdo se grabará eternamente en cada recoveco de mi memoria dejándome a la merced de unos recuerdos que no podría revivir de nuevo, si no  era en mis sueños.

Si, estaba y estoy completamente enamorado de su persona, pero por su bien es mejor si me desprecia y nunca sabe que siempre estaré allí, como una sombra solitaria, persiguiendo su reflejo y protegiéndola de todo mal, aunque mi vida se extinga en el proceso. Porque para ella, haría caer las estrellas y secaría los océanos si así lo deseara.

Continuaré con la historia…

Estábamos los 4 mirando el infinito desconcertados, no sabíamos como habíamos llegado allí, pero era obvio que no era un sueño. Me habría gustado preguntarles sus estados y si sabían algo, pero nada más me di la vuelta para para mirarles, una sombra se cernió sobre mí, pude ver un rápido cambio en sus expresiones y me di la vuelta.

Y lo que vi fue…

Un especie de cocodrilo de 3 metros de alto andando a dos piernas vistiendo una armadura y agarrando una pesada alabarda y un enorme escudo del mismo tamaño que yo.

-Grrr, humanos habéis traspasado nuestro territorio y entrado en zona prohibida, vuestro castigo será ejecución. Pero, nosotros los hombres lagarto no matamos a indefensos e inocentes.-

Recuerdo con claridad la siguiente escena, quizá impulsado por mi amor que supero a mi razón di un paso al frente encarandole y él me lanzó una espada, les dije que corrieran a un lugar seguro mientras tomaba la espada que apenas podía levantar.

Cuando mis amigos se fueron, me dijo que por mi camaradería les dejaría escapar, pero que yo no tendría esa oportunidad, aunque no quería matar a un valiente niño como yo, las normas eran absolutas, solo podía hacer gala de un honor de guerrero y satisfacer mi último deseo de escoltar a mis amigos fuera de peligro.

Reí felizmente, sinceramente, no le odiaba, podía ver la tristeza y rechazo escrito en su escamoso rostro, pero así tenía que ser.

Por lo que le dije…

-Te desafió a un duelo.-

Tal vez se sorprendió, pues dio un paso atrás y soltó una gran carcajada mientras se quitaba su armadura y lanzaba lejos el escudo.

Sacando una daga corto la pesada alabarda y pasó su mano por la hoja recitando un hechizo.

Entonces, me la ofreció, sin pensarlo dos veces me acerque a él sin miedo y agarré el arma que me había preparado, le dí la pesada espada y tome la alabarda que ahora parecía más ligera que el papel.

-Bien muchacho, esta espada mucho, así que aprovecha tu velocidad para ganarme- Me dijo mientras me guiñaba un ojo. Era obvio que me invitaba a huir, no me perseguiría, pero aún así negué con la cabeza y cargué hacía él.

-Supongo que un honorable joven guerrero a nacido en este mundo.-

Rápidamente intercambiamos rondas y rondas de golpes, aunque no sabía luchar, el había reducido sus ataques a mi nivel y dejaba todo tipo de aperturas.

Una y otra vez acababa tendido en el suelo pero mi final no llegaba, el me esperaba pacientemente, dejándome descansar. Que puedo decir…más que un duelo a muerte parecía un maestro enseñando a su alumno.

Y el final…bueno, llegó un momento en el que pude romper mi limite y superarle…Podría haberlo matado, pero sentía que eso sería una horrenda acción hacía alguien tan honorable como él.

Le dejé vivir, pero, a cambio le pedí que me entrenará.

La historia continua, pero eso es algo irrelevante para ti…

El era un monstruo, habíamos traspasado sus terrenos prohibidos y era obvio que deberíamos morir.

Pero él nos dejó vivir, no porque fuéramos inocentes pues aparecimos allí sin más, sino, porque el era un guerrero, un autentico maestro, alguien que no levantaría su arma contra un niño o un indefenso, el era un héroe.

Y si, posiblemente ya lo sepas pero yo soy…el llamado…Héroe demonio.

 

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