¡ARCO 2 “Primeros Movimientos” : CAPÍTULO 2

Primeros Movimientos. 

(En el anterior capítulo se me olvido subir esta parte, lo siento.)


Las pisadas de miles de hombres resonaban en la pradera, armados con espadas y vistiendo pesadas armaduras, con una mirada solemne y la experiencia de un veterano irradiando de sus cuerpos.

“Paso tras paso marchan.

Camino a la muerte sin dudar.

Miles de vidas que se robarán

Carne fresca que en la guerra se perderá”

El demonio canta ante la escena.

Arpa en mano como un artista ambulante, el demonio ríe, alza su brazo y cuernos de batalla suenan.

decenas de miles de duendes cargan en frenesí hacía la muerte sin miedo, como hormigas que protegen a su reina solo corren ante su final sin pensar, solo un objetivo en mente: “matar”.

-¡Mi señor! ¡Una horda de escoria escamada se acerca por la derecha!-

-¡Por fin algo de diversión! ¡Hombres tomen posiciones defensivas, prepárense para volverse ricos vendiendo colmillos!- Ante las palabras de su general, el ejercito se dio la vuelta con la velocidad de un relámpago y tomo posiciones, lanzaros con pesados escudos al frente, magos junto a otras tropas con ataques a distancia tras la primera linea defensiva y aquellos armados con espadas y armas cortas detrás de ellos.

Con una proporción de al menos 1:20, los guerreros encaran la batalla, con las manos temblando de excitación y con una moral inquebrantable gritan al unisono.

-GYRYRYRYRYRY!!!!!

-AKAVAD KON XER XEBILS!!!-

Todo tipo de ruidos y habladurías demoníacas suenan de las bocas de los monstruos, mas pronto serán calladas.

Flechas nublan el cielo acompañadas por una oleada de atronadores ataques mágicos.

El silbido de la muerte, cientos de duendes y hasta diablillos caen presas de los proyectiles, pero esto no les detiene sino que les hace correr más rápido deseosos de llenar sus bocas de sangre fresca.

-Preparad el regalo de bienvenida, ¡que no se diga que los humanos no sabemos recibir a nuestros amigos demonios!- Junto la orden los escudos se apartan y extraños tubos de metal con terminados en bocas de leones son extendidos hacía la turba.

*BANG*

El humo genera una pared delante del ejercito humano y miles de duendes caen al suelo mutilados o sin vida, aquellos que pierden sus piernas se arrastran como pueden y otros simplemente convulsionan de dolor.

-¡Preparaos para el impacto!- La orden es dada y el muro impenetrable de escudos es cerrado y las pesadas lanzas mágicas preparadas.

*CLANNKKK*

-Gyur….-

-¡¡¡ARRRRGG!!!-

Gritos de batalla y gemidos de dolor inundan los alrededores, demonios siendo empalados y explotando en nubes de sangre y carne, escudos siendo rallados por las afiladas garras, pero, entre los humanos era obvia la alta moral por la falta de bajas en el primer choque.

Al unisono las lanzas se abalanzan con despiadada fuerza contra los débiles cuerpos de los piro-duendes que mueren aplastados.

Una figura solitaria se alza en al colina en la retaguardia del ejercito demoníaco, con un cuerpo normal y humano de solo 1,70, una larga melena plateada y ojos amarillos, observa indiferente el campo de batalla.

El general que contempla a su vez la escena de la victoria de sus hombres lo mira y la seriedad tiñe la felicidad anterior en una expresión amarga.

Un diablillo de 4 brazos cargando espadas de obsidiana se acerca a aquel hombre y se arrodilla.

-Mi señor, la chusma no puede ganar esta batalla, ¿debemos tomar medidas?-

-Dime, ¿por qué crees que estamos luchando ahora mismo?- Sin darse la vuelta le responde con una voz fría y suave. Su mano agarra la empuñadura de la espada que lleva en la enfundada en la cintura y con la otra se rasca el pecho carente de cualquier tipo de blindaje.

-¡Para Guneras por supuesto!- Sin titubear respondió el diablillo.

-Para Guneras…¿eh? Supongo que es eso así…- Un breve suspiro que trae el invierno a la primavera.

Esto no era una metáfora, pues la sangre que bañaba los suelos se congelo al instante y el cielo se nubló. Nieve comenzó a caer lentamente mientras la figura desenvainaba su espada con la misma mirada indiferente en sus ojos.

-Demonio…- Eso fue todo lo que pudo decir el general ante aquella terrorífica escena.

-¡¡Despojar de toda carne a aquellos que merecen morir, demos un festín digno a GUNERAS!!- Gritó un diablillo a medida que cargaba seguido de otros tantos.

Los guerreros empezaron a sangrar por sus ojos, narices y orejas a medida que los demonios gritaban sus maleficios de batalla.

Las flechas que antes había traído el infierno al campo de batalla parecían inútiles ante las gruesas escamas de los diablillos, la magia y hasta las armas de fuego les hacían cosquillas a aquellas maquinas de matar sedientas de sangre.

Ni siquiera los escudos de metal pudieron soportar el asalto de los diablillos, acabando hechos tiras junto a sus dueños.

Los piro-duendes quizá alentados por los refuerzos cargaron de nuevo sembrando el pánico aun más aun si era posible.

Solo eran apenas 200 diablillos, pero su fuerza era superior a la de 100000 duendes.

(Aclaración: Los diablillos de antes solo son Piro-duendes superiores, se les consideran diablillos del más bajo rango.)

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