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Moon-Shaking Demon 18

ARCO 1 “DEMONIFICACIÓN” : CAPÍTULO 15

Pasado 1, Festín de Guneras,

Punto de vista de Raugnir


El clamor de la batalla, millones de duendes cargaban al frente y las tropas humanas apenas podían con sus inacabables números, levantó mi hacha de combate, me pesa el cuerpo, miro mi hp.

5681/18000.

Mierda, no se si saldré de esta, miro a mi alrededor, he perdido sangre, mi visión esta borrosa, puedo ver que Drak esta junto a Rui-san, ellos han hecho un claro en la tormenta, un circulo a su alrededor de 100 metros, solo hay cadáveres de demonios en el, ah, Frahm entró también, lo mejor será unirme a ellos.

Grito el encantamiento.

“Rugido de la tormenta, acude a mi llamada, garras de la bestia despedacen a mi enemigo”

Y los enemigos enfrente mía son reducidos a polvo, cargo decapitando todo a mi paso, mis músculos se hinchan y mi cuerpo es cubierto en un exoesqueleto de relámpagos, el tiempo se detiene a medida que mi velocidad rompe la barrera del sonido y aparezco en un instante donde están los 3 luchando. Desde aquí todo es más claro, los caballeros y aventureros siendo descuartizados, los elfos luchando con sus espadas mágicas contra más de 30 enemigos a la vez, para caer poco después y al final del mar de duendes, una horda de diablillos, demonios y un ser de 10 metros, con un cuerpo de escamas verdes casi tapadas por las ramas de un árbol putrefacto que crecía de su costado, dos alas rotas reconstruidas con cuerpos descuartizados, sangre goteando de sus ojos como si estuviera llorando, una sonrisa maligna de colmillos podridos y un halo de llamas verdes rodeándolo, sus demoníacos cuernos tintados de sangre, sus garras rasgando la tierra por su largo, una criatura de pesadillas, Guneras, Dios del terror y la plaga.

Los músculos de su cara convulsionan y sus huesos se expanden formando un hocico de perro, levanta su cabeza y nos tiramos al suelo con prisa. Una enorme esfera de llamas verdes es generada en aquellas fauces infernales y la devora para luego escupir un rayo en barrido. Siento que si me hubiera dado habría muerto, veo como las montañas a decenas de kilómetros son consumidas y los cuerpos desintegrados, la vida arrebatada y cosechada, el caos se expande, todos intenta huir, pero no corren más que los demonios.

¿Hemos perdido?


(Punto de vista del Héroe demonio)

Son el más fuerte de la humanidad, mi nivel ha llegado al nivel de los semi dioses, 600, pero aquel demonio no queda lejos, señor de la calamidad, Zenobias.

Mi espada larga se enfrenta a sus garras de oscuridad, una y otra vez, no dejo mi espíritu caiga. Esquivo con un salto a la derecha y cargó de nuevo, un poderoso rayo helado congela donde había estado y sus garras abismales detienen mi espadan y la agarran.

La suelto y le pego un puñetazo haciéndolo retroceder 10 pasos, este puño habría barrido una montaña, pero no le había causado daño, sus garras desaparecen y la espada cae, me enseña sus puños y me desafía.

Nos encontramos, bajo la cabeza esquivando un mortal gancho y le lanzó un uppercut a la barbilla, pero echa la cabeza para atrás y solo golpeo el aire, su cuerpo baja a enorme velocidad y hace un barrido de pierna, intento evitarlo, pero su talón se clava en mi costado lanzándome por unos diez metros, pero me rehúso a caer, permanezco de pie con mis botas siendo reducidas a nada por el arrastre, mi armadura cae hecha añicos.

No hay necesidad de palabras, le hago un gesto con la mano, antes de quitarme el resto de la armadura, mi torso al descubierto, lleno de pequeños cortes, Mis pies desnudos en el suelo achicharrado y destrozado por nuestros anteriores choques.

En un instante aparece delante mía y me lanza un puñetazo a la cara, pero ladeo la cabeza y le clavo mis nudillos en su estomago, su cuerpo se levanta ligeramente y escupe su sangre negra sobre mí, pero no deja de combatir, su pierna sube buscando mi cuello, la esquivo y de nuevo voy a por su barbilla, pero sus ojos brillan, me la jugó, sus manos tocan el suelo saltando y con su otra pierna me patea contra el suelo. Doy una vuelta a la izquierda esquivando una mano en forma de lanza que perfora la roca pedraconica como si nada.

Me levantó de un saltó y le pego un puño mientras liberaba su brazo, sus pies se clavan y evita moverse, me contraataca protegiéndose con su otro brazo y al sacar su mano atrapada busca mi garganta aprovechando la inercia, pero clavó también mis pies y lo desvió con un golpe de palma, mientras intento atravesar su férrea defensa.

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