Hunter's Job: The Encyclopedia of Dangerous and unusual creatures

Hunter’s Job: The Encyclopedia of Dangerous and unusual creatures. Cap 1

Primera parte de la cazería. Un duro trabajo por delante.

(Shiku, cada arco se compondra de una seríe de partes, todas las partes juntas hace un cap, que pueden llegar a 20k en palabras)


Desde tiempos inmemoriales los mortales hemos contemplado con pavor y admiración la naturaleza, tan silenciosa como mortal, simplemente una máquina de matar perfecta.

Alzándose por encima de las nubes o en los abismos más profundos, no importa donde mires, la naturaleza estará allí.

Desde el principio de los tiempos los mortales, las razas “inteligentes” hemos enfrentado ese peligroso enemigo, primero con piedras y palos, luego surgieron las espadas y la magia…Hasta hoy en el que la tecnología crea armas cada vez más perfectas y por desgracia ineficientes.

Quizá resulte contradictorio, pero el tiempo demuestra que mientras nuestro armamento aumenta, su evolución también lo hace, si nosotros avanzamos entonces ellos también lo harán…Si, no me refiero a la naturaleza en sí, sino, a sus engendros sedientos de sangre.

Es cierto, nacieron héroes que con sus poderes enfrentaron a aquellas criaturas que deberían haber sellado nuestro destino, pero…solo son leyendas, historias del pasado que no desmientes la verdad, luchamos una guerra sin sentido contra un ente invencible.

Por esa razón, nacimos nosotros…los cazadores. No somos soldados, pues no luchamos en guerras para proteger nuestra patria, no somos nobles pues no poseemos tierras y tampoco somos héroes…Aunque existen algunos que ejerzan ese título entre nuestras filas.

El primer cazador nació de un hombre normal, un leñador común con una inusual fuerza en sus brazos y piernas.

Un buen día, su hijo y sus amigos encontraron una extraña criatura. Con 3 metros de largo, caminando bípedamente como un ser humano y afiladas garras como espadas, una piel gruesa como una armadura y ojos inyectados en sangre.

Al oír el grito de su hijo, el hombre tomó su hacha y corrió al interior de la arboleda. Si hubiera llegado un segundo más tarde su hijo habría muerto, pero tuvo tiempo de distraer la criatura y hacer que los niños huyeran en busca de ayuda.

El hombre no lo pensó mucho y cargo contra la criatura, clavó su hacha en su abdomen y saltó hacía atrás esquivando las mortales zarpas de su enemigo. El final de la batalla es previsible, el hombre ganó a duras penas, mal herido arranco las garras al monstruo y se dejó caer sobre un roble.

Cuando la ayuda llegó vieron la escena y preocupados pues el hombre estaba inconsciente corrieron hacía él. Se salvó, su vida fue salvada y el cuerpo de la bestia se le fue entregado pues él acabó con ella.

Desde entonces su vida cambió, usando la dura piel hizo una armadura y con sus huesos y garras una poderosa arma. Él fue el primer cazador que daría paso a un gremio tan grande como poderoso y a bravos héroes y egoístas bastardos en busca de emoción y retos sin reparos en el daño que puedan causar.

¿Y en cuanto a quién soy yo?

Soy uno de esos bastardos que solo buscan llenar sus bolsillos y disfrutar de una buena pelea sin tomar en cuenta el daño que causaran a los pueblos debido a las alteraciones del frágil ecosistema.

Pero, como siempre digo, no me hice cazador para ser llamado héroe.

¿Mi nombre?

Simplemente llámenme Cazador Opxil. Cazador de rango Leyenda.

Llevo tantas cazarías que no sería una mentira si dijera que pueden considerarse ilimitadas, 40 años en el oficio, quizá pocos para aquellos no humanos que viven miles, pero para un humano os puedo asegurar que no son pocos.

Pero, no vengo a contaros mis batallitas del pasado, sino, las que vienen por delante, y todo este lió empezó hace una semana.

Una semana antes-

Opxil caminaba por la ciudad en dirección a la taberna del gremio, el lugar preferido de todo cazador, comida barata o gratis y buena bebida en grandes cantidades, si hubiera que darle un lema al lugar sería “Bebe cuanto quieras y luego lidia con la resaca, eso si que templa a un hombre”

Entró en ella con tranquilidad y en vez de sentarse en una mesa como normalmente haría se acercó al tablón de misiones e investigo sus contenidos. Justo cuando parecía haber decidido cual escogería, un hombre fornido se le acercó por la espalda con una sonrisa y le dio una palmada en el hombro.

-¡Hey!-

-¿Se puede saber qué quieres?- Le preguntó Opxil con irritación. No disfrutaba de las charlas inútiles de este tipo, todo lo que quería era cazar algún bicho peligroso y luego forrarse vendiendo lo que no usara de este.

-Calma, calma, Opxil, estoy seguro de que tengo al para ti.- Viendo la falta de paciencia de la otra parte continuó sin demasiados miramientos.-Una misión de rango Ancestro.-

Los ojos de Opxil se encendieron y su impaciencia desapareció a su vez una seriedad sin precedentes inundo su expresión- Y… ¿A qué se debe este ofrecimiento, cazador  maestro Hao?-

Los cazadores maestros son aquellos que han llegado a cierto nivel y desean fundar una rama del gremio en algún lugar, para poder hacerlo, deben llegar a ser cazadores de rango Místico, solo un rango inferior a leyenda y tomar un estricto examen teórico sobre las peligrosas criaturas del mundo. En pocas palabras, son sabios de la caza con poderosas habilidades, no es raro que las ciudades tengan cazadores de rango leyenda como jefes de gremio e incluso en algunos casos…rango Ancestro.

-Creo que no hace falta andarse con rodeos, Opxil, los dos sabemos que solo hay una persona tan imprudente y temeraria para tomar una misión de este rango sin pestañear.- Dijo con una sonrisa mientras sacudía la cabeza.

-Supongo que es cierto- Rio Opxil a carcajadas con cierta vergüenza.

-Toma, en este documento está toda la información que necesitas saber, espero que la suerte este contigo en la caza.- Le ofreció un pergamino hecho por láminas de metal unidas por los lados.

-No lo dudes.- Respondió confiado mientras agarraba el pergamino y se daba la vuelta para salir del gremio con una sonrisa complaciente en su cara.

No tardo mucho en recorrer el “pequeño” pueblo y encontrar el lugar de reunión con su empleador. Era una pequeña casa de madera similar al resto pero con una pequeña diferencia, aunque los ojos inexpertos de la mayoría no podrían discernir la verdad, los de Opxil veían claramente como la madera había sido tallada de un árbol especial y reforzada con todo tipo de hechizos.

Sin dudar llamó a la puerta y poco después una voz sonó del interior.

-Pasa, está abierto.-

Nada más abrió la puerta fue asaltado por un suave aroma a canela, posiblemente provenía de una barra de incienso que acababa de ser encendida.

Poco después continuo hacía el interior donde encontró a un hombre en sus 50 años esperándolo apoyado en el marco de la puerta de lo que parecía el salón. Sus ojos eran plateados y su pelo de color negro azabache aunque las puntas tenían un brillo azulado, en un simple vistazo pudo determinar que no se trataba de un humano, sino, de un demonio.

-Para que un demonio pida ayuda al gremio de cazadores, debe ser algo complicado.- Dijo Opxil con cierta burla.

-Eso no importa, ¿no?- Contesto con una carcajada el hombre.

-En eso tienes razón, bueno, dime que tengo que hacer.-

-¿Por qué no pasas primero y disfrutas de una taza de té?- Respondió el demonio mientras le gesticulaba que pasará al salón.

-Bien.-

Sin darle demasiada importancia pasó por el lado del hombre y entró a la siguiente habitación donde un cómodo sofá le esperaba y justo delante de ella una humeante taza de té que parecía haber sido hecha hace unos segundos.

-Parece que me has olido desde lejos- Dijo Opxil mientras se sentaba.

-El aroma de un cazador experimentado es…cuanto menos, peculiar.- Respondió indiferente el hombre-demonio.

-Bien, dejémonos de tonterías y dime que he de hacer, mis huesos están pidiendo una buena pelea- Le miró fijamente a los ojos impaciente.

-Veras, quiero que…completes una enciclopedia.-

-¿Uhm?-

Sin dar más explicaciones un libro salió de la nada y cayó en la mesa, solo por el grosor parecía tener más de 2000 paginas.

Opxil lo miró un poco más antes de agarrar el libro y leer el titulo.

“Enciclopedia de criaturas peligrosas e inusuales”

Abrió la gruesa tapa de piel y miró las primeras paginas.

“Reptador Escama Escarlata: Escurridizo y peligroso, sus hábitos son….”

“Dragón volcánicos de ojos aguamarina: se desconoce sus hábitos, pero sus poderes conocidos son…”

“Sanguijuela de mil dientes: Encontrada en…”

“Guardián de colina boscosa”

“Desgarrador noctambulo de tormenta”

“Acechador ponzoñoso de sombra noctambula”

“Arrastraalmas de Rhan”

“Dreather Zgihs’Kakakran Majal.”

Opxil rió y dejo el libro en la mesa.

-¿Estas seguro que no quieres matarme?- Preguntó aun riéndose

-Bueno, querías un combate y creo que tendrás unos cuantos en este trabajo.- Respondió el demonio tranquilamente.

-¡Jajajajaj! ¡Si! ¡Supongo que así debía ser! ¡Lo acepto!- Parecía un loco, pero así era Opxil, el extraño cazador que solo elige trabajos mortales.

 

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