La batalla contra Ferrita y Hans, resultó ser tan fácil que incluso me pareció una broma, se retiraron nada más comenzar. En mi caso era bueno tener un poco más de descanso y pasar a la ronda 3 sin perder energías, pero el hecho de que los contrincantes más difíciles se amontonaran enfrente de mi como una pared, resultaba ser bastante terrorífico. La tercera ronda…en otra dimensión, un todos contra todos, sin más reglas que eliminar a tu contrincante, al no poder morir dentro de ese lugar, no había que controlar la fuerza los ataques. Solo pensar en lo que me esperaba me causaba estrés, pero así tenían que ser las cosas después de todo.

-¿Tienes miedo hermanito?- Una voz me hizo sobresaltarme y me dí la vuelta para ver al estúpido bárbaro que tenía como hermano mayor, Kain.

-Como si pudiera tenerlo…- Me miro seriamente durante un rato y luego sonrió mientras me intentaba romper la clavícula con lo que creo que eran palmaditas reconfortantes.

-Está bien si tienes mido Haru, yo también lo tengo.- Eso si que fue sorprendente, ¿ese oso humanoide tiene miedo?

-¿Tu?- Pregunté intentando aguantarme la risa.

-Si…ya ves, no soy tan bárbaro como pensabas, ¿eh?-

-Jajajaja…tienes razón no eres un estúpido bárbaro después de todo.- Dije sin darme cuenta de las venas marcándose en la frente de Kain y el crujir de sus manos.

*crack* -¿Eh?- Solo entonces me di cuenta de mi error.

-N-no tienes p-porque hacerlo…- Le dije temblando.


(Minutos después una agonizante serie de gritos sonaron en la montaña, los niños más pequeños sufrieron de pesadillas y fueron atribuidos a los rugidos de un fantasma rencoroso)

A la mañana siguiente el sol brillaba espléndidamente y todo el cielo estaba despejando dejando que la luz bañara cada recoveco del clan.

Los participantes subían las escaleras con expresiones solemnes y sus armas pulidas y listas para el combate. Esta vez 4 ancianos les esperaban en el hall antes de la arena con sonrisas amigables en sus caras y miradas de aprobación.

Eran los cuatro ancestros protectores del clan. El ver a los 4 reunidos fue una vista impactante para aquellos que habían conseguido llegar a esta ronda.

Y no solo eso, sino que les hacía sentir un orgullo sin igual al pensar que esos cuatro maestros de la espada les sonrían, para ellos como aprendices de un profundo camino era el mayor de los honores. No fue muy larga la introducción a la tercera ronda.

Cosas como la verificación de que es innecesario controlarse, ya que no se podía morir en esa dimensión y que no estaba prohibido aliarse y cosas por el estilo.

Nos teletransportariamos aleatoriamente, pero todos estaríamos a una distancia mínima de 6 Km de otro contrincante. Una enorme grieta en el espacio fue abierta con el poder conjunto de los 4 ancianos y entramos sin miedo.

Al principio, me sentí algo mareado y me costaba ver por el cambio en la luz, pero tras adaptar mi Shadian durante unos segundos, pude ver el espeso bosque en el que me encontraba. Formado de arboles robustos y de frondoso follaje. Mire mi mano que aun mantenía sujeta la vaina de Zauner, a pesar de todo el mareo de antes, nunca había soltado mi única forma de ganar este maldito infierno. Sin pensarlo dos veces comencé a andar hacía delante perdiéndome en el bosque, sin saber, que mientras yo “disfrutaba” de paz otros ya habían comenzado a luchar.

 


Kain sabía que su suerte era mala, pero no tan mala, solo cuando nada más empezar se encontró con Quaasar, entendió hasta que punto era desafortunado.

Desenvainando su espada de dos metros y 60 centímetros de ancho dio un paso al frente con una mirada fría en sus ojos esmeralda. No hablaron, Quaasar era del tipo callado y Kain era un guerrero a pesar de su habitual estado amigable, era obvio que no iba a desperdiciar su aliento.

Por lo que con una fuerza inhumana dio una zancada saliendo disparado contra su rival. Su contrincante no desenvaino ni se movió hacía un lado, sino, que en el último momento su cuerpo se desplazó grácilmente aun lado, esquivando el ataque y a su vez el dorso de su mano se movió siguiendo la espada.

Al instante Kain evitó el dorso, pero sintió un dolor punzante en el hombro y nada más mirarlo, una espada ya había cortado su carne y había sido detenida por la clavícula. Se retiro intentando llevarse consigo a su rival, pero la espada ya no estaba, había vuelto a su funda en la espalda de Quaasar.

Kain dejó escapar una carcajada y la herida se cerro al instante.

Quaasar frunció el ceño. Pero solo Kain sabía que estaba temblando en su interior, acababa de usar su shadian para protegerse, si fuera Harutoki usando todo su poder y la espada fragmentada del vacío, podría a lo mucho cortar la piel superficial de su cuerpo, pero ese ataque de Quaasar fue casual y no tenía ningún tipo de fuerza en especial.

No hay manera de que este combate pudiera ser ganado, no, mejor dicho, las probabilidades de que ganará eran tan ínfimas que podría ser considerado imposible, pero eso no le achantó, era hora de que demostrará su carácter como guerrero.

Al instante blandió su espada contra su contrincante, pero este la detuvo con soltura y le lanzó una patada, ¿pero como iba esto detener la montaña Kain? Apretando los dientes por el dolor punzante en su costado apartó la espada de su enemigo y soltó rápidamente una mano de la empuñadura para propinar un puñetazo a Quaasar. Este sin miramientos lo enfrentó con una palma, su cuerpo se echó hacia atrás por el impacto, a su vez un profundo corte surco el brazo de Kain.

-Ya veo…espadas de shadian…por eso sentí que tu ataque de antes era peligroso…Interesante.-

-En efecto, la espada más filosa es la que no ves.- Esa fue la indiferente respuesta de su contrincante al ser expuesto.

Está vez fue él quien se abalanzó, con una mano en su espada enfundada en la espalda y la otra esperando como una daga. El enorme mandoble hizo un tajo diagonal, pero como si no tuviera huesos su cuerpo se dobló y se deslizo por el dorso de la espada, desenfundado su arma como un rayo fue a por el cuello de Kain. Pero como si hubiera encontrado una pared invisible, se detuvo unos centímetros antes de poder hacer algún daño.

-¿Uhm?- Sorpresa apareció en el rostro de Quaasar.

-No eres el único con ases en la manga.- Kain ejerció toda su fuerza en su pierna izquierda le mandó a volar de una patada. Una bocanada de sangre salió de la boca del pateado, se levantó rápidamente y miró furioso a su contrincante.

Este gesto fue respondido con una sonrisa y un crujir de cuello. Bajando su postura y con su cuerpo ladeado para diminuir el área donde pudiera golpearlo, se preparó para resistir los posibles salvajes ataques de Quaasar.

A diferencia de la elección de Kain por una fuerte defensa, él había preferido mantener su espada enfundada y su cuerpo en posición de alerta, preparado para explotar cualquier brecha de su contrincante.

La tensión en este momento era palpable, sus respiraciones desaparecían y sus cuerpos parecían estatuas. El sudor empezaba aparecer en sus cuerpos, incluso si no estaban luchando físicamente, lo estaban haciendo mentalmente, el primero en decaer sería la victima del otro. Kain movió ligeramente un pie y con eso dio inicio el combate.

Una espada envuelta en gris apareció al instante delante de sus ojos, pero no había tiempo para pensar, todo su shadian se reunió en su frente y detuvo la espada con la cabeza, a su vez corto diagonalmente a la figura delante suya, pero este se retiro usando el impulso del impacto esquivando una herida fatal. Aun si había visto la muerte de cerca antes, no iba a detener su agresiva ofensiva, como una serpiente rodeo el cuerpo e Kain y le intentó cortar en el costado con una de sus manos, mientras la espada buscaba dañar su movilidad.

Como si le fueran a dejar, el gigantesco bárbaro evadió con absurda agilidad.

Aun si podía contraatacar fácilmente, había decidido mantener su férrea defensa.

-Si solo te defiendes no me vas a ganar…- Esa burla fue transmitida a sus oídos, pero como si fuera a hacerle caso, ¿quién no sabía que Quaasar era un maestro en el contraataque?

Kain respiró hondo y se preparo, por desgracia él tenía razón, si no atacaba no podría ganar y a diferencia de él, la paciencia no era mi virtud. Me abalance como una bestia.

El en cambio no se movió, salvo por su lengua relamió sus labios con placer. Su espada continuo su trayecto hacia su cabeza, si había algo en su cabeza sería: “voy a partir en dos a ese bastardo con toda mi fuerza”, pero, la realidad tiende a ser algo más complicada.

*clanKKK*

Un largo corté apareció en el pecho Kain que le recorrió hasta el hombro derecho. Quaasar no perdió terrero e inmediatamente le lanzó una estocada.

Era la oportunidad que estaba esperando, todo su Shadian se concentró en donde iba a impactar y repelió su arma, aprovechando la apertura le propino un fuerte cabezazo y siguiendo el ataque su espada golpeo su pecho, tendría que haberlo partido en dos o eso pensaba Kain, mas solo vio como salió disparado dejando una estela de sangre. -C..cabrón..- Una débil voz sonó desde el hueco en los arboles por donde salió disparado. Su estomago estaba cubierto de sangre y a su vez está fluía de su boca.

Algo anonadado miré su barriga en busca de la razón, en ella había restos de escamas…una armadura….pensó.

-Es hora de acabar esto, Quaasar- Se acercó indiferente preparando su espadón, pero entonces sintió una señal de  peligro a su espalda, quiso esquivar pero fue demasiado tarde, una extraña cuchilla perforo su espalda y le atravesó perforando sus pulmones. Había perdido.

-Hey, hey, buenas, perdona Kain ni te vi…jajajaja.- Esa risa…Faraam. Kain deseaba poder responderle pero el dolor era tan insoportable que apenas podía morderse la lengua para no gritar por el.

Quaasar, también estaría perdido, en su estado quizá podría ganarme a mi quien también estaba herido y cansado, pero Faaram estaba intacto, si en un principio estábamos al mismo nivel, ahora mismo el era superior a los dos juntos.

-No es nada personal, solo, no tengo interés en dejar escapar una oportunidad, no os lo toméis a mal, somos amigos después de todo.- Eso fue lo último que escuchó antes de volver al mundo real. No mucho después apareció Quaasar con frustración escrita en su cara. En este momento Kain solo podía desear que su hermanito, Harutoki, tuviera mejor fortuna que él.


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Autor: cuanto tiempo señores y señoras, mucho la verdad, y pues he vuelto? lo sabremos si subo dentro de poco otro capitulo jajajaja…

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