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Harutoki 6

CAPÍTULO 6


-¿Donde estoy?-

-En un lugar muy lejano, joven- Una voz serena me sobresalto, no por simplemente oírle, sino, porque la podía escuchar directamente en mi oído como si estuviera aquí mismo.

-¿Q-quien es usted?- Pregunté intentando sacar algo de información

-¿Yo? Soy oscuridad…soy eterno, soy el abismo que mira a todos y a todo hambriento.- Esa respuesta me hizo sentir como mi espalda era empapada por sudor frío.

-No tengas miedo…no vengo a hacerte daño…no, no es mi objetivo…vengo a ofrecerte un deseo.- Mi atención fue captada mágicamente, no por el deseo, sino por pura curiosidad, aunque en ese tiempo no sabía que aquel interés no era algo que hubiera nacido naturalmente en mi.

-¿Cual es ese deseo…?- Pregunté mientras inconscientemente daba un paso al frente.

-Si…acércate y te contaré- Con sus palabras mi cuerpo se movió solo paso a paso hacía la nada absoluta.

La antes espesa oscuridad se volvió visible, si, la oscuridad era como si fuera iluminada pero no había luz, es como si la propia negrura emitiera un brillo que me guiaba a sus profundidades.

Todo mi alrededor cambio rápidamente para dejar ver un palacio en ruinas, era grandioso, tanto que cualquier cosa que había visto en mi vida que pensaba que era inigualable palidecía ante la grandeza de la decadencia.

En un trono al final del hall había una figura sentada, con una sonrisa siniestra y una capa de agujeros negros como ropa, su silueta era tan oscura que la propia oscuridad parecía huir de ella. Periódicamente gases violeta salían de su espalda pudriendo al instante y volviendo polvo las resistentes rocas.

Lo que intuía que era su mano agarraba un extraño cetro sin forma, si, sin forma, no podía distinguir su aspecto, a veces era una espada, otras una laza, un escudo, simplemente parecía serlo todo y a la vez nada.

Su otra mano fue extendida y en ella había una perla de color violeta.

-¿Sabes que es esto?-

Negué con la cabeza pues las palabras parecían atoradas en mi garganta sin poder salir.

-Será tu esperanza…será tu bendición y a la vez…la más terrible maldición.- La esfera comenzó a flotar y brillar mientras se acercaba a mi frente, quería huir, pero no podía moverme, en un instante se fusiono con mi cuerpo y desapareció.

Me llevé las manos a la frente buscando alguna irregularidad, pero no podía encontrar nada, por lo que suspire aliviado.

Justo cuando pensaba preguntarle que me había hecho escuche un resoplido. Aunque solo era un mero sonido de insatisfacción era capaz hacerme sentir suprimido y casi rozando el borde la muerte.

Junto el resoplido un cometa salió de la nada perforando la oscuridad y una figura decrepita permanecía sentado con las piernas cruzadas sobre él.

-De seguro tienes huevos para intentar llevarte sangre de mi sangre.- Nada más habló el espacio se distorsiono y la pesada oscuridad fue erradicada, las solidas piedras que formaban el palacio  se agrietaron. Pude verle un instante antes de perder de nuevo la conciencia, era un anciano vestido en harapos y con una larga melena y barba blanca de la edad, en su espalda había una extraña espada sin forma y en su frágil cuerpo un vigor insuperable, fue solo un vistazo pero nunca le podré olvidar.


(Autor: Esta parte de la historia no puede considerarse parte de harutoki, ya que no forma parte de sus recuerdos o escritos, pero lo añado como “relleno” para ampliar la información.)

-Vaya, Jian, al parecer un borracho como tu está más atento al mundo de lo que pensaba- rió Xerth con desdén.

Jian agitó su mano haciendo desaparecer a Harutoki y luego blandió el aire hacía Xerth, pero este desapareció y volvió a parecer a un lado. De pronto toda la tierra fue cortada y aquel planeta de pura oscuridad se partió en dos.

-Tan agresivo como siempre, viejo irrazonable-

-Que llames a alguien irrazonable muestra lo sinvergüenza que eres, Xerth. Si vuelvo a verte intentar llevarte a ese muchacho, ni las estrellas podrán detener mi ira.

Jian saltó de nuevo al cometa que quedó parado en el aire y junto a el desapareció.

Por su parte Xerth rió y alzó su mano, en ella un pequeño agujero negro salió de la nada trago todo el planeta, poco después solo estaba él flotando en el espacio.

-Es una pena me costo 5 galaxias fabricar ese pequeño mundo de oscuridad bueno…tampoco es como si faltaran materiales.- Y con esas últimas palabras se fusiono con la nada y desapareció.


Abrí los ojos lentamente para encontrarme tumbado en una cama. No sabía que había pasado por lo que pensé que fue un sueño, puesto tanto ese extraño ser oscuro como el anciano parecían entes que solo existirían en mitos imposibles…

No tardé mucho en recordar el torneo y me levanté sobresaltado. Mi cuerpo estaba lleno de tatuajes curativos y vendas, pero, incluso si era a causa de mis heridas si faltaba, sería descalificado.

Entonces una persona abrió la puerta de mi habitación y me miró sorprendido.

-¡Has despertado Haru! ¡Parece que podrás participar en la siguiente ronda, ¿no?!- Era Kain y su usual bruteza que le hizo darme un abrazo de oso que casi me deja paralitico.

-¡Ten cuidado!- Le grité mientras escapaba de su aterradora muestra de cariño.

Suspiré y le pregunté por Cedrick, parece que estaba bien, es más se recuperó antes yo y se puso a entrenar como un loco y pensar que hace unos días estaba herido fatalmente, bueno me alegraba que mi rival pudiera seguir con su vida normal y no detener su brillante futuro.

-Por cierto, las parejas ya han sido decididas, ¿¡te puedes creer la suerte tuvimos!?- Kain me miró con sus ojos centelleando, tragué saliva antes de asentir para que continuara.

-¡Nos toca juntos como equipo!¡JAJAJAJAJAJA!- Rió tan fuerte que sentí que el edificio iba derrumbarse, pero él era así por desgracia. Bueno, en cierto modo me sentí aliviado al saber que tendría un poderoso compañero.

-¿Y quién son nuestros contrincantes?- Pregunté con seriedad.

-Bueno en cuanto eso…-Se rascó la cabeza y prosiguió.- El que gano la primera ronda, ese tal Hans y Ferrita’Thun.-

-Ya veo, Hans no es mucho problema pero Ferrita..¿Eh? ese tipo sin duda es un incordio, bueno, si lo manejas tu durante un rato y acabo a Hans rápido en un dos contra uno no hay forma de que gane- Dije pensativo, aunque Hans no era un problema, Ferrita era una hombre bestia y su aguante era algo que ninguno de nosotros podemos igualar, por eso usando técnicas de combate moderado y alargado la batalla acabaría ganando, pero en un dos contra uno no tendría esa posibilidad. Él podría ser el más fuerte de toda la competición si no fuera porque no tiene ningún ataque decisivo, por lo que en una batalla corta nunca podría ganar la ventaja.

Después de una corto intercambio de palabras extra Kain me dejo solo para que descansara un poco, mis heridas estaban completamente curadas, me extraña pues incluso con la mejor medicina del clan debería tardar al menos 1 o 2 horas más, pero no fue el caso es más sentía mi cuerpo mucho más ligero y poderoso que nunca.

-Bueno…supongo que es hora de marchar- Me dije a mi mismo antes de tomar mi espada y salir por la puerta hacia un futuro incierto.


(Parte no conocida por el protagonista, al igual que antes.)

Una figura caminaba mientras el viento la arrastraba, cubierto en pesadas túnicas grises su figura se balanceaba con cada brisa como si fuera a colapsar en cualquier momento, sin embargo, si alguien fuera a observarlo atentamente podría ver que cada vez que su cuerpo oscilaba hacia un lado todo su alrededor quedaría completamente cortado al nivel del suelo, ya fuera briznas de hierbas o aves en los altos cielos quedarían echas trizas antes de desaparecer en la suave y caótica brisa.

Frente a el había una enorme cadena montañosa.


Autor: El siguiente capitulo esta definitivamente lleno de acción trepidante pues se acercan los buenos combates y el significado de un final amarga…

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