CAPÍTULO 2


No regrese a casa al terminar el entrenamiento, sino, que descendí un poco más y acabe enfrente de la entra de una cueva, volteé mi cabeza para ver el hermoso paisaje de nuevo, era tan tranquilo, de vez en cuando brillos hacían su aparición, eran las espadas de los viájales, esos usaban armas de verdad para entrenar, pero esta clase de calma era tan agradable para la vista y alma que no pude evitar suspirar antes de adentrarme en la caverna, la iluminación era perfecta gracias a unos pequeños cristales de color violeta que iluminaban todo el camino, las paredes eran de roca solida con un tono negruzco brillante, sin embargo, no era esto lo que quería ver, lo que deseaba observar era aquello que me esperaba fuera de aquí.

Cuando salí, la luz del sol volvió a bañarme y ante mí un florido valle se extendía, su belleza era exuberante por los cientos de tipos de flores observables a simple vista, la mezcla de fragancia era encantadora y calmaría a cualquiera fiera, este lugar estaba dentro de la montaña, pero había una red de cuevas que permitían pasar la luz solar y bañarlo como si se tratara de un cielo nublado eterno el cual estuviese lleno de agujeritos dejando atravesar pequeños y dulces rayos solares.

 

Había una pequeña choza de cañas del firmamento en un lado, de ella salía humo por la chimenea. Era obvio que alguien vivía ahí, corrí por los senderos, la puerta de la caballa se abrió dejando ver a un anciano en túnicas grises, una increíblemente larga barba blanca florecía en su barbilla y bajaba hasta su cintura, pero sus cejas eran incluso más impresionantes ya que descendían de misma forma hasta casi la altura de la barba, eran completamente blancas como su pelo, sus ojos tenían un color almendrado con un brillo amigable, parecía alguien con el que no sería difícil entablar amistad, él era la persona que más admiraba después del Ancestro Jian, era el maestro Rouxias, aunque no era mi abuelo, lo consideraba como tal y el me cuidaba como su nieto.

 

-Mira quien tenemos aquí, si es mi pequeño Haru.- Dijo con una voz llena de amor familiar, a la vez que me despeinaba sin piedad.

 

-U-uhm, ¡no soy pequeño tengo 16!- Respondí como siempre y como esperaba, el dijo: “Cuando tengas 450 años serás adulto a mis ojos”. – Más importante, ¿¡estas preparándolo!? – Mi voz estaba llena de excitación.

 

-Jajaja, que impaciente, claro, ¿acaso desconfías de este abuelo? – Pude notar como se burlaba cariñosamente con sus palabras

 

-Claro que no, desconfío de que tu memoria siga funcionando después de más de mil años- Contraataque bromeando, pero solo recibí una palmadita en la cabeza y una señal para que entrara, por fin podría comer de nuevo, el estofado especial de Rouxias, era mi plato preferido, siempre le preguntaba como lo hacía, pero todas las veces cambiaba un ingrediente, ese maldito no me quería dejar aprenderme la receta.

 

Entre risas entramos en la cabaña donde me esperaba un humeante bol de madera cargado de aquel exquisito estofado, sin si quiera esperar a que Rouxias me invitará a sentarme salte sobre la silla y cogí la cuchara con ímpetu y la use para devorar mi porción a una velocidad más cerca a la de una bestia que la de un humano.

-Jajajaja, pequeño siempre vienes con tanto apetito cuando se trata de mi estofado, ¿eh?- Mientras comía lentamente el suyo me observaba con una sonrisa.

 

Cuando termine agarré el bol y lo miré con una mirada suplicante, para que unos instantes después encontrará una cuchara llenándolo de nuevo. La primera porción es exquisita, la segunda es néctar de los dioses.

 

No sé cuantos cuencos me comí en ese momento, pero al menos unos cinco, pero es que estaba tan rico, ¡no es mi culpa si estaba tan bueno!

 

El silencio reinó tras la comida, yo estaba con la espalda completamente apoyada sobre el respaldo de la silla mientras palmeaba suavemente mi estómago lleno, mientras que el abuelo Rouxias hacía los cuidados de una hermosa flor.

 

Tenía decenas de pétalos, estos eran como el cristal multicolor, en su punta tenían un brillo claro, mientras que a más se acercaban al final de corola se hacía más oscuro y opaco, los pétalos se organizaban en diferentes colores creando capas, la primera era azul claro y oscuro en la corola, luego venía dorado, plateado y purpura en la capa más central. Su cáliz era distinto, era como si fuera jade esculpido por un maestro, con un hermoso color blanco puro, luego seguía el tallo que seguía con ese blanco pero oscureciéndose hasta volverse negro en las raíces. Esta flor se le nombraba, como “Rosa Límite” y está representaba los cielos y los abismos, era una flor muy extraña y valiosa, un tesoro natural en cierto modo. Solo crecía en lugares donde los cielos y los abismos se conectaban, su belleza era superba y su rareza aun más. En cuanto a sus usos, se dice que si alguien la refinase en su cuerpo podría obtener una aptitud máxima para los elementos de Luz y Oscuridad, pero para el viejo Rouxias era su fiel compañera, por lo que nunca le haría eso.

 

Yo no me atrevía a desconcentrarle cuando la cuidaba e incluso yo no deseaba hacerlo, me gustaba ver como lo hacía, sus movimientos eran tan bellos y suaves, parecían simplemente los de un artista en medio de la creación de su mayor obra.

 

Tardo cerca de una hora en terminarlos pero, entonces me miró con una sonrisa y me levanté. Cargando mi espada salí afuera y le di la vuelta a la cabaña para encontrarme un circulo de arena de unos 5 metros de radio.

 

Desenfunde mi arma y esperé a que el abuelo estuviera enfrente de mi agarrando una caña del firmamento en sus manos. Aunque hubiera terminado mi entrenamiento y peleado contra Kain, esto era algo completamente distinto. Estos eran los duelos que más disfrutaba, aunque nunca ganará, no me importaba.

 

Yo usaba una espada de verdad, aunque solo fuera un arma de grado bajo, ya que como aprendiz no tenía permitido usar una mejor si no la conseguía por propios méritos, una buena espada es una responsabilidad para aquel que la puede sostener. Era un dicho de mi clan.

 

Me puse en guardia y observe el cuerpo anciano de Rouxias, si cualquier extraño nos viera, pensaría que tengo la ventaja, pero solo mirarle a los directamente me hacía sentirme presionado. Como un pequeño animalito ante un dragón hambriento.

 

Me moví lentamente hacía el lado mientras seguía con mi vista fija en sus extremidades. Hizo un suave movimiento con sus brazos, rápidamente salté hacía el lado y el suelo donde estaba fue completamente cortado.

 

-Espada fragmentada de Vacío…- No pude evitar decirlo en alto al ver aquel ataque, cuando uno ha logrado alcanzar la maestría perfecta cualquier movimiento aleatorio de la espada se volverá una cuchilla imparable, eso era la descripción que venía en el libro de técnicas.

 

Mi cuerpo se volvió una imagen borrosa a medida que me desplazaba en zigzag acercándome a Rouxias con la máxima velocidad que podía alcanzar. Alcé mi espada por encima de cabeza y la deje caer mientras era rodeada por un aura azulada, su velocidad era extraordinaria o eso pensaba, pero entonces sonó un sonido mudo y mi cuerpo fue mandado por los aires.

 

No sentí dolor, pero mi espada había desaparecido.  Caí al suelo con un fuerte “Thud” y me levanté sacudiéndome el polvo y frotando mi adolorida espalda.

 

-De nuevo el mismo movimiento…- No pude evitar murmurar eso mientras veía dos largos y profundos cortes en mi cuerpo, podía hasta ver el interior, pero no dolían, si quiera salía sangre, es más, poco después desaparecieron como por arte de magia.

 

-¿No te gusta disfrutar del poder de la segunda técnica primaria del Ancestro Jian?- Me dijo sonriendo, era cierto, simplemente verla era increíble, “Espada Ilusoria Duan” las heridas podían ser simples ilusiones o mortales cortes capaces de matar al enemigo al instante. Aunque la primera vez que la uso, recuerdo que casi muero del susto de ver mi cuerpo partido en dos. Ains…Ese vejestorio se pasa un poco.

 

No pude evitar suspirar y mirar a mis manos, ¿cuándo sería yo capaz de usar una técnica como esa?
Era una pregunta de la cual no sabía la respuesta, pero no por ello me desanimé, no, si lo hiciera sería un fracaso, simplemente, hacerlo no tenía sentido. Volví a la casa con mi cabeza gacha, no por la derrota, sino, porque estaba pensando en alguna manera de superar ese movimiento.

 

Estoy seguro que Rouxias me miraba pensar con una sonrisa.

 

-Oye, Haru, ¿sabes de la cumbre que se celebrará no?- Me preguntó.

 

-Uhm…¿esa que se celebra cada año?- Verdaderamente no sabía mucho de ella, solo que se celebraba una serie de reuniones, fiestas y lo más importante el torneo de la ascensión, todos los jóvenes de menos de 40 años participarían en él. El ganador recibiría el derecho de entrar en el “Altar de la Ascensión” durante un año. Según tengo entendido es una puerta a otro mundo, en este se obtuvieron por lo menos el 30% de las técnicas de espada de rango alto del clan y por su puesto muchas espadas.

 

-Jajajaja, no esperaba menos, bueno pequeño, déjame contarte un poco. La cumbre tiene 3 partes principales, las reuniones de vejestorios como yo, las celebraciones propias de la temporada y la más importante, el torneo. Quizá no sepas mucho sobre ello, sobre todo lo que significa entrar en el altar. El altar lleva a 3 posibles lugares en un espacio diferente. “La Cueva de los Cielos”, “El Valle de la Espadas” u “El Templo de Shirano”. – Antes de que pudiera preguntarle, me hizo un gesto con la mano y continuó explicándome. – “La Cueva de los Cielos” es una tierra sagrada para el entrenamiento, el tiempo corre más lento, por lo que un año aquí son 10 allí, aparte posee un montón de recursos que ayuda al mejoramiento del cuerpo, en estos se incluyen: el torrente de esencia de jade natural, la tormenta eterna, el límite del fuego y el hielo, el abismo depredador. El torrente, mejora la fortaleza del cuerpo y su talento natural para entrenar ambos Shadians de forma extrema, la tormenta refina el cuerpo con sus poderosos truenos y vientos volviéndolo inmune a los relámpagos y casi indestructible, el límite da el talento natural para aguantar y controlar el fuego y hielo y en cuanto al abismo…aunque su dolor es el mayor hace al cuerpo ascender a un nuevo domino de poder. “El Valle de las Espadas” es un lugar donde millones de grandes maestros lucharon en una caótica e inigualable batalla, pereciendo todos en esta, sus espadas y pertenencias permanecen en aquella tierra sagrada de los tesoros, depende de tu suerte y habilidades obtener grandes cosas, pero puedo asegurar que aquel que entra en ella nunca sale con las manos vacías. Y en cuanto al último lugar…déjame que te cuente un poco sobre Shirano. Shirano no era un humano, sino, un dragón, su poder como todos los de su raza era enorme y más lo era su sed por el camino de la espada, destruyo su cuerpo draconiano para forjar uno perfecto para ser un maestro de la espada. Era invencible, con sus diez mil años creo innumerables técnicas que ahora se ven como tesoros invaluables, sus logros, posiblemente no pierden con el Ancestro Jian. En aquel lugar residen todos sus tesoros, técnicas y pertenencias. Ahora, seguro que te has quedado impresionado, pero permíteme decirte algo más, el Ancestro Jian ganó 33 veces el torneo, por lo que estuvo durante 13 años en la “Cueva de los Cielos” 7 años en “En el Valle de las Espadas” y los otros 10 en el “Templo de Shirano”. Gracias a ellos llego a ser lo que fue y lo que es ahora.-

 

Estaba sin palabras, no podía siquiera disimular mi asombro. El premio era increíble, simplemente impresionante. En ese momento ya estaba embobado en una ilimitada cantidad de fantasías donde repetía las grandes hazañas del Ancestro…

 

Una palmadita en la cabeza me despertó de mi trance y miré a la figura que me despertó, obviamente, era Rouxias quien parecía estar conteniéndose para no reírse de mi en aquel vergonzoso estado.

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