Harutoki Novelas web

Harutoki 1

Capítulo 1


—¡Despierta, dormilón, es hora de entrenar! — Alguien empujó mi cuerpo mientras me gritaba.

 

— Kuhmu… Kuhm…. Seis minutos más…. — Respondí suavemente mientras mi conciencia permanecía en el umbral entre los sueños y la realidad.

 

*THUD.*

 

— Argg… Auch… — Me quejé mientras frotaba mi cabeza. Parece que tuve que saltar directamente a la realidad y despertarme. Me habían empujado de cabeza al suelo. Aun con los ojos empañados por la modorra que me acompañaba todas las mañanas, miré a quien me lanzó de mi hermoso reposo. Era Kain, mi hermano cuatro años mayor que yo. Ya que tenía 20 años, su figura era enorme, como dos cabezas más que yo, su complexión era la de un gigante y sus rasgos eran inesperadamente finos. Al contrario de su cuerpo de bárbaro, su cara era la de un noble joven que podría hacer caer a cualquier mujer con una mirada, sobre todo por sus profundos ojos verde jade. Realmente le odiaba, ¿cómo se puede tener una apariencia tan dispar?

 

— ¿Qué? ¿Aún necesitas que te despierte? — Me dijo mientras me mostraba un cubo lleno de agua y una sonrisa fría se dibujaba en sus labios.

 

— N-No, ya, ya estaba despierto, no tienes que preocuparte, ¿sí? — Dije rápidamente intentando evitar el peor de los finales, en el que me llevaría un buen baño de agua fría. Por desgracia, ni la más convincente excusa pudo librarme de ésta.

 

*Splash.*

 

— Achh… ¿En serio era necesario? — Le pregunté con un tono visiblemente molesto, a lo que me respondió asintiendo mientras se contenía la risa de verme completamente empapado. No sé qué tendrá de gracioso bañar a gente que solo disfrutaba de un merecido descanso. —  Achuu. —  ¿Me estoy resfriando?

 

Ignorando completamente mi estornudo simplemente me dio la espalda y salió de la habitación. Mientras cerraba la puerta me dio una mirada de aviso, tragué saliva y asentí. Ya que tenía aprecio por permanecer de una pieza, me cambié velozmente y salí de mi cuarto para dirigirme a la planta de abajo, ya que vivía en el segundo piso, para ser exactos. Sólo existía un pasillo y mi humilde habitación. No es como si me tuvieran apartado, es sólo que quería un lugar tranquilo donde meditar, sí, meditar.

 

Baje las escaleras de madera y encontré la figura del torturador, digo mi hermano. Allí estaba sentado con las piernas cruzadas delante de la pequeña mesa de madera. La decoración de este lugar era simple, ya que a pesar de haber sido usado por mi familia por siglos, nunca tuvimos interés en los bienes materiales, al menos, en la decoración, por ello sólo había alguna que otra pintura. De éstas, una destacaba más que el resto, bueno, a mis ojos. No tenía color y era simple, se trataba de una caña de bambú, sí, nada más y nada menos; pero cuando la miraba, encontraba un mundo distinto en los delicados trazos que formaban la figura. Al parecer, fue dibujada por uno de mis ancestros, su nombre era Jian Linghun, el mayor maestro de la espada del mundo. Un genio sin igual que venció a los dioses sólo con una caña de bambú. Sí, no usó nunca una espada de verdad pero derrotó a todos sus adversarios armado con aquel palo y, por supuesto, la pintura se trataba de dicha arma.

 

Fue lo último que dejo antes de desaparecer hace ya miles de años. Nunca se supo a dónde viajó. Muchos piensan que quiso terminar su vida en algún lugar en especial, ya que cuando desapareció… ¡Ya tenía dos mil años! Sin duda un viejo, pero incluso a esa edad siguió siendo imparable, me habría gustado conocerlo, pero parece que no tendré nunca esa posibilidad.

 

Pensar en ello me hizo dejar escapar un suspiro que fue notado por mi hermano que observaba cómo me sentaba y agarraba los palillos para comenzar a desayunar.

 

—  ¿Qué? ¿Pensando de nuevo en el maestro Jian? —  Dijo mientras ingería la comida vorazmente, cual bárbaro montañés.

 

—  Sí, pensaba en lo increíble que era y lo bueno que sería poder conocerlo —  Le respondí ligeramente mientras atacaba la comida con una ferocidad no inferior a la suya.

 

—  Ah, los jóvenes siempre están con lo mismo, es cierto que fue un gran maestro, pero ya es el pasado, ni siquiera la espada más afilada puede mantenerse 12.000 años sin verse afectada. Así que deja de soñar despierto y, si quieres conocerlo, vive una gran vida, enorgullece al clan y conócelo en los cielos una vez hayas sido tú también un maestro. —  Ah… Ahí viene el sermón de siempre, es realmente molesto cuando pasa de la tortura física a la psicológica.

 

—  Vale, vale, ya entendí me pondré a entrenar, pero puedes parar, ¿sí? — Como siempre le respondí con un contundente corte de sermón, el poder de la frase de asentimiento no puede ser subestimado, jajajaja. Phagb.

 

—  ¿Qué te dije de mentir? — Me dijo después de romper mi tren de pensamiento con un duro puño de hermano mayor, ¡eso es injusto, sólo que seas más fuerte que yo no te da derecho a abusar de mí y sobre todo decir que es por mi bien!

 

—  ¡Vosotros dos! ¡Vayan a entrenar de una vez! — Una voz más sonó de fuera de la casa, era la de nuestro padre. Era muy estricto como mi hermano. Siempre se molestaba cuando tardábamos de más en desayunar, por lo que sin atrevernos a decir que no, asentimos y terminamos nuestra comida antes de salir por la puerta lo más rápido posible.

 

Una vez fuera, pude respirar el fresco aire de las montañas Tharag, así se llamaba el lugar donde residía mi clan. Era una enorme cadena montañosa, con un montón de picos que se alzaban por encima de los cielos hasta el infinito, aunque por supuesto tenían un límite. Aun así,  era un espectáculo para aquellos que vivíamos allí. Era hermoso, un deleite a la vista. Enormes aves volando, la niebla en el pie de las montañas dando lugar a un abismo misterioso haciendo parecer que vivimos en una isla flotante, la brisa no demasiado fría ni caliente, la dureza de la tierra perfecta para caminar por ella cómodamente y por supuesto, la puesta de sol, que bañaba con su luz cada recoveco de la aldea. Sin olvidar la noche y su cielo estrellado desprovisto de nubes. Cada instante en este lugar era un momento mágico, algo inolvidable, por ello no sólo éramos maestros en la espada, sino, que también grandes artistas que reflejaban la belleza a nuestro alrededor.

 

Kain también observaba la escena de todos los días con calma. En sus ojos no era tan claro el entusiasmo, pero sabía que en aquellas joyas verdes la llama se encendía abruptamente cuando salía de casa y veía el paisaje del sueño en el que vivíamos.

 

Casi obligados a despertar del trance en el que estábamos nos movimos hacía el campo de prácticas.

 

Para ello descendimos por una escalera flotante hecha con cañas del firmamento, o así eran llamadas en nuestro clan. Era una planta común en nuestra montaña pero una rareza en el exterior. Su dureza no perdía contra el mejor de los aceros rúnicos, junto con su flexibilidad y capacidad mágica, eran incomparables dejando al mithril en vergüenza.

 

Expuse mi torso para evitar sudar demasiado las ropas. Los músculos en mi cuerpo eran bastante marcados, aunque mi complexión no era como la de aquel monstruo super musculoso que era mi hermano. Mi aspecto era el de un refinado guerrero mientras que el suyo el de un demonio sobrealimentado. Con una caña con forma de espada como arma, nos preparamos para las rondas de duelo diarias.

 

Generalmente era él quien tomaba la iniciativa pero, sin siquiera tomar una posición para atacar, me lancé pillándolo desprevenido. Su espada no dudó en tomar una posición defensiva y bloquear mi ataque sin problemas, pero le atormenté con un torrente imparable de golpes descendentes combinados con estocadas rápidas. Su cuerpo, a pesar de ser voluminoso, era ágil y esquivó mis estocadas mientras se defendía de aquellos cortes descendentes.

 

Su pierna derecha se movió 15 centímetros hacía delante y dibujó un ángulo de 70 grados. Era una muestra de manual de una de las técnicas de espada, “Contrataque del Gallo”. Nunca entendí el nombre, pero lo que sé es que era efectiva ante los ataques descendentes. Usaba los músculos de una pierna adelantada más una pequeña curvatura del cuerpo para neutralizar la fuerza de impacto del arma en caída del adversario y desviarla causando una brecha y así permitiendo asentar un golpe. Pero aunque era un vago redomado no era por nada llamado un genio y, aparte, esa técnica sería útil contra alguien que no sabe enfrentarla, pero yo no estoy en ese grupo.

 

Preparo otro ataque descendente pero cuando iban a chocar las espadas, suelto una mano y doy un giro de muñeca haciendo a la caña dar un giro hacía mí, escurrirse por debajo de la suya y dando una estocada precisa en el esternón. Se echa para atrás para minimizar los daños, pero aun así recibe un duro golpe. Puedo sentir cómo ha perdido el aliento, por lo que aprovecho para lanzarme de nuevo.

 

Sin embargo, subestimé la capacidad para recuperarse de aquel bárbaro. Cuando mi arma estaba a punto de clavarse de nuevo, sus ojos brillaron y tomó un paso de frente mientras se giraba, esquivó mi golpe haciendo que no tuviera forma de que esquivará el suyo. Usando su enorme fuerza me hundió en el estómago su caña. A diferencia de mí, quien intentaba usar estocadas para causar el mayor daño con la menor fuerza posible, él simplemente usó su monstruoso poder físico para mandarme a volar con el lado de la espada.

 

Deje escapar una bocanada de saliva mezclada con algo de sangre. Había perdido completamente el aliento y mi arma yacía a varios metros de mí. Este duelo lo había perdido. Incluso si mis técnicas eran superiores y mis capacidades muy altas, la fuerza absoluta, la resistencia y la experiencia de Kain fue el factor que me hizo ser derrotado.

 

— Has mejorado, casi me pones un aprieto — Dijo sonriendo mientras me tendía la mano para ayudarme. Sin darme aires de superioridad o poner excusas por mi derrota, acepté de buen grado aquella mano y la agarré. En un instante ya estaba de pie y parece que mi idiota hermano mayor deseaba una segunda ronda al ser tentando por una posible derrota.

 

Esta vez fue él quien tomó la iniciativa., Sin perder un segundo, adelanté mi pierna izquierda y preparé una guardia media con la espada inclinada hacia abajo. Como imaginaba, su golpe fue un tajo lateral, si lo intentaba bloquear por métodos normales mis brazos se torcerían en un ángulo extraño. No es broma, es experiencia. Por lo que no lo bloqueé, baje velozmente notando como la presión generada por la espada de Kain azotaba mi larga melena. Luego, lancé un golpe ascendente que le debería haber golpeado en la barbilla, pero este la echó para atrás con una carcajada y luego me dio un cabezazo.

 

Sentí que mi cráneo era aplastado, literalmente, ¿voy a morir? Pero antes de que dejara que el tren de pensamientos me dominara, por instinto, me eché hacía la izquierda y usé la técnica del “Contrataque del Gallo” para desviar el arma que bajaba con fuerza abrumadora. Ya había recuperado la conciencia en ese momento, así que, haciendo uso de mis habilidades de genio, desaté una serie de movimientos llamados “12 dragones, 6 serpientes”. Consistía en una increíble cadena de ataques que creaban un extraño ritmo de combate difícil de seguir para la mayoría de adversarios. Además, se basaba principalmente en golpes que no exigían fuerza, sólo maestría, y era algo que me sobraba.

 

Lo primero fue una estocada rápida que impactó en su esternón de nuevo, luego aún más rápido, otras dos en el mismo lugar. Mis piernas se movían como un manojo de serpientes forzando los movimientos de Kain. Mi espada eran voraces dragones que se lanzaban a devorar a su presa. Esa era la esencia de la técnica. Antes de que pudiera responder, acorté la distancia súbitamente y vino el cuarto dragón, un golpe seco en la articulación de su pierna derecha. Perdió el balance y de nuevo una doble estocada rápida en su hombro izquierdo. Los golpes hicieron que su caída fuera dirigida, haciendo que cayera de espaldas por el brazo del arma. Si quisiera levantarse, tendría que aflojar la fuerza con la que se aferraba al mango y entonces podría desarmarlo sin dificultad. Por otro lado si quería acabar con su vida, mi arma podría ensartar su garganta y desgarrar su yugular con facilidad, era mi victoria.

 

-Jajaja, no estuvo mal los duelos de hoy, si lo hicieras así todos los días no podría ser tu rival- Esas palabras llenas de satisfacción eran de Kain, a pesar de haber perdido estaba bastante alegre.

 

-No es como si tuviera tanta energía como tú- le respondí recuperando un poco de aliento,  estaba cansado, era un genio, si, no un monstruo con energía ilimitada como él.

 

 

Tras haber descansado unos minutos hicimos el resto de actividades de entrenamiento, consistieron en 3 sectores, el primero forjar el cuerpo,  entrenamiento físico básicamente,  entre ellos agitar una espada hecha de piedra karumpa, su peso era monstruoso, una roca del tamaño de un puño podía llegar a pesar 30 kilos, ¡una espada entera eran más de 170! Aparte de hacerlo en formaciones de gravedad, que multiplicaban x2 la fuerza  de atracción que esta tenía, bueno mi limite eran x3, pero mi estúpidamente monstruoso hermano mayor era capaz de resistir x8 y entrenaba  en un x6.

 

Después de 500 repeticiones era hora de un descanso, una vez haber relajado los músculos solo tendríamos que practicar evasivas y técnicas de movimiento en batalla.

Una vez hecho todo eso entraba la segunda etapa, meditación y entrenamiento de Shadian.

El Shadian es la energía primigenia y todo esta hecho de esta, el Shadian interno de los seres vivos se divide en dos: “Corporal” y “Espiritual”.

 

El más extraño es el corporal que permite hacer el cuerpo indestructible, pero solo una de cada 10000 personas puede practicarlo con un nivel de talento bajo, no hablemos de talento medio o alto, a propósito, mi hermano nació con un cuerpo especial y tiene un talento extremadamente alto para entrenarlo.

El Shadian Espiritual puede ser practicado por 1 de cada 10 personas, su poder es inferior en cierto modo, pero cuando se llega ciertos niveles tu alma se vuelve la voluntad del mundo y te permite ver los secretos de la creación, ah, cualquiera que entrena Shadian corpotal tiene talento para el espiritual, en mi caso tengo un talento extremo en este y uno medio en corporal, por eso pude sobrevivir al cabezazo de ese bruto.

 

Y por último, la práctica de técnicas, era la parte menos dura en todo el entrenamiento y la que más disfrutaba, no por nada me llamaban “aquel que porta mil espadas en una vaina” eso era debido a que la cantidad de técnicas a mi disposición y que había dominado era tan inmensa que parecía uno de los 4 viejos monstruos.

 

Hablando de ellos, eran 4 ancianos con un par de milenios de vida por lo menos, su poder era increíble y protegían la aldea, aunque casi siempre están encerrados meditando y practicando así que en mis 16 años de vida no los había visto en ningún momento, hablando de su poder, solo perdían contra mi padre que era un genio de hace unos cuantos años, es debido a eso que ahora es la cabeza del clan, ya que para ser el líder no solo hay que estar entre los 10 más fuertes, sino, que hay que demostrar ser capaz de liderar por el buen camino, algo muy difícil, como se suele decir, más vale un líder que sepa tomar decisiones que un músculo por cerebro.

 

Bueno volviendo al entrenamiento, era hora de que dominara la técnica llamada “Espada de Duan-Rahm” fue creada a los 21 por Jian, consistía en manipular el Shadian para materializar una espada, era por esta habilidad que incluso una caña de bambú era un arma invencible en sus manos, hasta el aire puede ser una afilada hoja imparable, pero no solo esto, porque además de eso tenía un set de técnicas elanzadas que podía humillar a cualquier oponente, sus nombres según su dificultad y poder para aprender eran: “Hoja Fragmentada de Vacío”, “Espada Ilusoria Duan”, “Derribar el Firmamento”, “Espada Espiritual Rahm” y “Miríada de Destellos Estelares”.

 

Con mi actual habilidad era capaz de materializar el arma y de alguna manera usar una versión al 20% de “Hoja Fragmentada de Vacío” y si forzaba mi espíritu sería capaz de usar un 40%, pero solo podría usarlo como mucho 2 o 3 veces, la carga era muy pesada, ya era asombroso que pudiera usarla en un principio, así que no me quejo después de todo Jian era un genio sin igual.

 

Ralentice mi respiración y mi flujo sanguíneo, cerré los ojos y deje que mi conciencia vagase por mi cuerpo, en el infinidad de líneas azuladas se enredaban en cada órgano, las líneas Dian, en ellas fluía el Shadian Espiritual, la energía que recorría aquellos diminutos conductos empezó a acelerarse y acumularse, las líneas se hincharon hasta el doble de su tamaño y podía sentir como salía ferozmente de mi cuerpo, moví mis manos al frente e hice un gesto de agarre en el mismo momento pude sentir como una forma material aparecía en mano y mis dedos se aferraron a ella. Abrí los ojos para observar la espada de un metro y medio, su peso era inexistente y su forma era algo cruda, pero era suficiente.

 

Ante mí un muñeco de prácticas salió de la nada, lance un tajo lateral hacía él y lo partí en dos sin problemas, luego uno más duro apareció, esta vez no pude partirlo pero observe con deleite el profundo corte que había causado, pero no había terminado, empecé a respirar con un ritmo distinto a lo normal y a su vez me moví siguiendo el mismo tempo con mis piernas, mi presencia era débil, el sonido de mi persona se desvanecía y mi aura se volvía irreconocible, aunque yo no podía notarlo, si alguien me hubiera visto, habrían pensado que estaba danzando con una espada, atacaba y contratacaba al aire, a mis ojos mi espada era lenta y frágil, pero de nuevo cualquiera me viera apenas podría diferenciar mis golpes de ráfagas invisibles de viento, los muñecos de prácticas que me rodeaban a una distancia de 10 metros habían sido convertidos en montañas de basura, todo los cortes eran limpios sin excepción e incluso con su inigualable dureza no podían hacer nada contra mi hoja fragmentada de vacío.

 

Repetí lo mismo de nuevo y cuando termine otra vez, así hasta que no podía más, una vez más había terminado el entrenamiento.

<  Anterior • Índice • Siguiente >

Clasificación de estrellas: Vota cuánto te ha gustado.
[Total: 0 Average: 0]