Relato

El Espadachín Solitario

“Mi cuerpo es mi arma y mi espada mi alma” con esas palabras en mente comienzo a mover mi cuerpo, cada vez que mis músculos se mueven y hacen a la espada fluir como si siguiera una corriente de agua recuerdo aquellos días felices, continuo los movimientos mientras revivo las memorias que había enterrado en el fondo de mi alma. El fuego, la sangre, tu rostro sin vida…todo se va junto al aire que exhaló por mi boca en calma.

Soy el último de la familia, no puedo olvidar las enseñanzas que estrictamente me inculcaron.

Sereno como el mar, fuerte como la montaña, honorable como Guerrero.

Mi espada no fue forjada para matar, sino para proteger.

¿Era así verdad hermano?
Tu siempre me regañabas por ser perezoso, mientras recuerdo tus palabras todos los días, una lágrima sale de mis ojos y cae en el filo de mi espada, la lágrima fluye como una gota de agua por un río siguiendo la hoja hasta llegar a la punta y caer al suelo y desaparecer entre en la hierba.

Mi espada sigue moviéndose en calma, como mi alma.

Nada altera su dirección, sigue poderosa pero débil, implacable pero suave.

Esa es mi alma, no importa que tan poderoso sea, siempre seré débil, incluso si deseo seguir un sendero, al final me desviaré.

Sin embargo, nunca olvidaré lo que aprendí “No importa desviarse, sólo debes seguir lo que deseas, protegiendo lo que quieres, incluso el más débil y suave puede derrotar al fuerte”

Mis movimientos se detienen, hago un último movimiento, envaino mi espada, miró una última vez a la tumba de mi hermano, otra lágrima sale de mis ojos, la dejó caer por mi mejilla hasta el suelo.

Adiós hermano, es tiempo que cumpla tu mayor deseo, seguir mi propio camino sin remordimientos.


Sip, es Harutoki, aunque una linea temporal distinta a la de la novela.

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