Doncella de Hielo Novelas web

Doncella de Hielo 1

Una roca voló hacía ella sin compasión y se incrustó en su mejilla sin medir el dolor que podría provocarle. Su rostro no se inmutó mientras se limpiaba la sangre con un trozo de tela y veía a los niños alejarse entre risas y frases aprendidas de sus padres. Como cada generación, la constancia en la forma de ver y pensar de la gente del pueblo Ike se esforzaba por doblegar y herir lo poco que quedaba de su corazón pero  ya nada podría dañarlo. No más de lo que su corazón ya estaba destrozado.

Una triste sonrisa iluminó su rostro al volver a recordar que pronto tendría la edad suficiente y todo estaría listo para marcharse lejos de este lugar. No importaría cuán fieras fueran las criaturas del bosque, lo cruzaría y dejaría atrás  su trágico pasado. O así es como ella anhelaba, pero el mundo tenía planes que ni el pueblo mismo podría arruinar. Así, sonriente, continuó en sus tareas diarias para abastecerse lo suficiente para su tan esperado Día de la Renovación.

Las leyes del pueblo permitirían viajar, a cualquiera que así lo deseara, a otros lugares a partir de ese mismo día, después de pasar por el ritual de Renovación. Este, un evento crucial en la vida de todo ikeño, marcaba el fin de la adolescencia para volver a la persona un adulto con voz y voto.

Rhian anhelaba ese día más que cualquier otra persona. Puesto que no sólo se convertiría en un adulto, sino, también, podría salir a vivir las aventuras que desde pequeña había leído en los antiguos libros de la biblioteca. Criaturas, pueblos, personas y paisajes de todos los tamaños, colores y formas le esperaban y nada podría impedirlo. Por ello, su deseo de libertad le mantenía con vida y esperanza. Aún a pesar de la vida que le había tocado vivir.

Ella, una aldeana común a simple vista, desde la muerte de su familia, se había criado sola en la vieja casa que había heredado. Alejada del pueblo, con una huerta que cuidaba cada día y con la pequeña ayuda de viejos amigos de sus padres, había crecido hasta convertirse en una linda chica de casi 20 años.

Desde pequeña, sin terminar de comprender la razón de la muerte de sus seres queridos, se dedicó a estudiar en la biblioteca la historia de la Doncella. A quien todos señalaban como la culpable de la muerte de su familia. Así fue como soportó los reproches y malas miradas de un pueblo que temía a un fantasma. Con el pasar de los años, no solo terminó siendo aislada del pueblo por sus dudas, sino que también fue mal vista por viejos y jovenes que se conformaban con una historia llena de agujeros.

Volteando en la dirección que habían huído los niños, frunció el ceño al notar que las piedras arrojadas habían dado en una ventana del segundo piso. Un pequeño agujero en el cristal dejaba escapar un brillo de la habitación a la que pertenecía la ventana. Por lo que, dejando las herramientas a un lado, se dirigió hacía dentro de la casa.

Hacía años no entraba a esa habitación, por el dolor que le causaban los recuerdos de la misma. Pero no podía dejar el cristal roto así, ya que podría suceder cualquier cosa, desde que se metan alimañanas a que la nieve o lluvia dañe lo que hay dentro. Con una ligera molestia, abrió la puerta de la cual colgaba un pequeño cartel que decía “            Emma”. Sin mirar demasiado, se dirigió a la ventana rota para arreglarla. Quitando todo el vidrio, se decidió por entablar ese pedazo de la ventana.

Al voltear para tomar otro clavo, su mirada se fijó en algo que brillaba en una mesa. Al acercarse, pudo notar que se trataba de un cuaderno, el cual estaba forrado de piel y tenía un escudo de oro pequeño en la portada.

“Así que de esto era el brillo que vi antes.”

Dentro, la escritura de una adolescente contaba los momentos más importantes de su vida. Escondido dentro de ese pequeño cuaderno, estaban escritos recuerdos de su hermana mayor. No quiso leer más pero el nombre de Vetro le pareció extraño.

“El nombre de la Doncella”, pensó.

Guardó el cuaderno en un bolsillo ancho de su cinturon y terminó de arreglar la ventana. Le apenaba leer el diario de su hermana pero los deseos por descubrir algo más de la Doncella eran más fuertes. Por lo que, una vez terminada su tarea allí, salió de la habitación sin pensar en lo que diría Emma al verla llevarse su diario.

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Holitas, gente~. Espero les haya gustado el primer capítulo de Doncella y disculpen tardar tanto. Con el trabajo que conseguí justo después de publicar el prólogo, apenas había tenido tiempo para mí. Aunque, ya me ando acomodando organizándome para poder continuar Doncella y algunos proyectos que tengo pensados de forma más estable, jeje. Por lo que, para mi comodidad y no estar meses haciendo esperar, estaré haciendo los capítulos cortos (a comparación de otras novelas de Krystal, te hee). Sin más para decir, suerte. (>w<7

 


 

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