Valeria se acerca a un espejo y observa su nuevo aspecto, alarmada se queda mirándome: “¿¡Qué me ha pasado!?” Me encojo de hombros: “Has renunciado a tu humanidad.” Ella se agarra las hombros: “Ya no soy humana…” Lentamente suspiro.

-Crucé de otro mundo a este… Durante ese paso luché contra Dios y vencí, por lo tanto es altamente posible que las leyes del universo me consideren un demonio, por lo tanto mi estructura física y espiritual se ha modificado.- Ella parpadea: “¿Has… Derrotado a Dios?” Asiento una vez de forma firme y simple. Valeria duda unos segundos: “¿Qué pretendes en este mundo?” Libero mi presión permitiendo que incluso la visión de mis alrededores se distorsione: “Divertirme.” Ella se tambalea al no poder respirar por mi presión: “¿Por qué… Me has hecho… Renunciar a mi también?”

-Siendo sincero, es extremadamente probable que me haya convertido en el objetivo de Dios, por lo tanto necesito sucesores para que la diversión nunca termine.- Se levanta temblorosa: “Ante mi… El enemigo de Dios.” Hago aparecer una antorcha: “¡¡¡Y ahora vamos a quemar iglesias!!!” De repente se sobresalta: “¡¡¿En que momento te has torcida a la herejía hasta este punto?!!” Repentinamente dos guardias abren la puerta y al ver la escena levantan sus armas contra nosotros.Hago aparecer una espada enfrente de la princesita: “Vamos, vamos… ¿Podrás matar a tus antiguos compañeros?” Temblorosa agarra la hoja y con una posición completamente errónea se prepara para atacar. El primer guardia estoca y le destroza el hombro, el segundo le corta el otro brazo. Suspiro: “Vamos, ya es la segunda vez que te cortan ese brazo hoy.” Se retira temblorosa mientras analiza la situación con los ojos llorosos: “¡¡Nunca he luchado!!” Curo sus heridas y le pongo un brazo nuevo: “Pues ve aprendiendo.” Se aleja lo suficiente para sacar su grimorio, con ello invoca grandes lanzas de hielo y las arroja matando a los guardias. Me pongo a aplaudir de forma sarcástica: “Bravo~” Ella mantiene una respiración acelerada: “¿Esto… Es luchar?” Ladeo la cabeza un par de veces mientras cinco guardias entran a la sala: “No, esto es luchar.” Hago aparecer un arma de doble filo y antes de que puedan reaccionar les corto la cabeza a todos. Suspiro lentamente: “Ahora deberíamos encontrar una forma de salir de aquí, pero antes…” Hago aparecer una versión más femenina de mi bata: “Ponte esto encima de la ropa.” Obedeciendo se la pone por encima de su vestido manchado de sangre por todos lados. Tranquilamente me acerco mientras la agarro del cuello de la bata: “Ahora… Vamos a correr.” Con el primer paso salgo disparado contra la pared del pasillo y de ahí voy rebotando hasta alcanzar el punto más alto del palacio, con ello me dirijo al ventanal más grande y salto mientras lo rompo en mil pedazos, encontrándonos a algunos centenares de metros de altura respecto al suelo.

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