El caballero agarra una de las espadas que he creado que hay clavadas por el suelo y se prepara para continuar… Pero no lo voy a permitir. Doy un solo golpe en el suelo que eleva las hojas un metro sobre el aire, luego alzo la mano al frente en un movimiento rápido, con ello todas las hojas salen en su dirección. Freis usa el puñal para hacerlas desaparecer todas y luego me mira: “Cada vez creo que hay menos de humano en ti.” Respondo sonriente: “No me halagues en mitad de una batalla, que me voy a sonrojar.”  Enfocando su espada al frente y con el puñal como apoyo se tira contra mi, pero esta vez es extremadamente lento comparado a antes. Con tranquilidad pongo la mano al frente: “Has perdido.” Un aro aparece alrededor de su muñeca, este gira rápidamente y sale volando hacia atrás, cortando la mano que sostenía el puñal. El caballero retrocede tapando la herida: “¿¡Cómo te has  vuelto tan fuerte!?” Mi ojo izquierdo es lo único que mira en su dirección: “Silencio, desaparece.” Una caja de metal llena de ranuras lo envuelve, tras ello cientos de espadas aparecen en el aire y la apuñalan por todos lados. Me acerco y recojo el puñal, con tranquilidad lo estampo contra el suelo, partiendo la hoja.

“¡Puñal de Medea derrotado!
¡Nueva habilidad adquirida: Borrado irreal!”

Tranquilamente me acerco a la princesa mientras voy balanceando una espada, luego la apoyo en su hombre dirección al cuello: “Bien, tienes dos opciones.” Ella tiembla ligeramente: “Dime…” Acerco el metal al cuello: “Una de ellas, efectivamente, es morir…” Se estremece ligeramente y pregunta: “¿La otra?” Permito que una sonrisa sádica invada mi rostro: “Morir torturada.” Ella retrocede como puede: “¡¿Por qué?!” La agarro de una pierna y la lanzo contra una columna, con ello saca todo el aire de sus pulmones y empieza a toser. Me vuelvo a acercar: “Veo que has escogido la segunda.” Se intenta arrastrar fuera de la sala, pero corto sus dos brazos: “Vamos, ni lo intentes.” Agonizando pregunta: “¿¡Qué debo hacer para vivir!?” Mis ojos se abren ampliamente: “Renuncia a tu humanidad y sigue el camino de un monstruo.” Ella responde llorando: “Yo… Valeria… Renuncio a mi humanidad…” Dos aros llenos de letras le empiezan a envolver, regenerando sus brazos y modificando su estructura.

Me giro en dirección al trono: “Bien, voy ganando.” A mi espalda la voz de Valeria se puede escuchar: “¿Qué ha pasado?” Sus ojos se han vuelto rojos y su pelo blanco…

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