El hombre retrocede rápidamente y carga una flecha en el arco, murmura algo y dispara. Avanzo evadiendo las flechas, pero estas dan un giro repentino y me empiezan a perseguir. Al darme cuenta doy un par de brincos y las consigo evadir por segunda vez, pero vuelven a girar en mi dirección. Creo una plancha de metal y las hago chocar, con ello caen al suelo y dejan de moverse. Levanto la mirada molesto: “¡Otro con arma trampa! ¡¡¡ESTA VEZ ESTOY VERDADERAMENTE CABREADO MALDITOS HIJOS DE PUTA!!!” Tiro la espada a un lado y hago aparecer cuchillos que voy lanzando uno tras otro contra el hombre, este alarmado empieza a evitarlos, pero no puede disparar. Repentinamente me impulso al frente, cosa que aprovecha para disparar, pero sin dudar un momento despliego una plancha de metal y las flechas caen al impactar. Tras ello sigo al frente y levanto una espada: “¡¡¡Vamoooos!!!” El hombre la consigue evitar en el último momento dando una voltereta al lado, luego engancha una cuerda a un edificio y se sube: “Bien niño, parece que te has ganado el premio especial.” Saca una flecha completamente dorada y la apoya en la cuerda: “¡Glorioso arco, perforad a mi enemigo!” El proyectil sale volando dejando una estela roja a su paso. Invoco un par de planchas pero el proyectil las atraviesa y consigue arrancarme un brazo a partir del codo. Me retiro unos pasos sosteniendo la herida con mi mano, en ese instante el hombre sonríe: “¡¿Y este es el gran monstruo?! ¡¡Penoso!!”

-Creación de curación divina…- Lentamente mi brazo va apareciendo hasta restablecer su aspecto anterior: “Juguemos…” Creo una columna a mis pies y me impulso cientos de metros al aire, una vez ahí creo una plancha de metal de unos cien metros cuadrados, luego ajusto su peso a varias toneladas y la dejo caer. El caballero del arco carga otra flecha y apunta ala plancha, al disparar causa un agujero que le permite escapar de mi ataque: “He de admitir que eres bastante fuerte… ¿Te quieres unir al ejercito?” Algún interruptor se tuerce en mi mente: “¿¡¡Que agache la cabeza ante la humanidad!!? ¡¡¡Antes muerto!!!” Creo algunas placas y las voy usando para seguir elevándome… Una vez he alcanzado la suficiente altura doy una palma y abro los brazos mientras se van creando decenas de espadas, todas ellas con el peso de dos toneladas cada una: “Esquiva esto.”

La lluvia metálica cae implacable desde el cielo, y sin ningún punto de apoyo para esquivar tanto el caballero como el arco terminan destrozados.

“¡Arco Artemisa derrotado!
Nueva capacidad adquirida: Creación remota.”

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